Desesperado llamado a Bachelet: "Ayúdenos a salvar a nuestra bebé"

Por Nathaly Lepe

“Me dirijo a usted, somos dos padres desesperados por la salud de nuestra hija, después de haber vivido uno de los días más hermosos de nuestras vidas, se vio opacado por la grave enfermedad que presenta hoy nuestra hija”. Así comienza la desesperada carta enviada por Juan Pablo Quezada y Jocelyn Figueroa hace unas semanas a la Presidenta Michelle Bachelet, para pedirle ayuda con la operación a su pequeña hija.

Según relatan los padres en su carta Cristina, su bebé, necesita con urgencia una compleja intervención  para corregir la cardiopatía con la que nació, pero producto de una falta de trabas no han logrado el tratamiento correspondiente.

“El objetivo de nuestra carta, es poder tener luz de esperanza y pensar que usted pueda ayudarnos a lo mejor no monetariamente, sino con la opción de poder agilizar la operación de nuestra pequeña hija, ya que solo estamos viviendo nuestro día a día con la larga espera de que algún día nos indiquen que la van a operar”, piden los padres a Bachelet.

“Por favor se lo pedimos como padres desesperados que estamos, nos parte cada día el corazón de ver a nuestra pequeña en esas condiciones, sólo confiandole a Dios que siga soportando hasta el día de la operación”, agregan.

Según la fundación Corazón Luchador, que está apoyando a los padres la situación de la bebé es realmente compleja.

“En Chile sólo existen cuatro cirujanos que operan la cardiopatía y los centros que atienden las cardiopatías son cinco. Los que operan las cardiopatías como las que tiene Cristina son tres y dos son del sistema privado, entonces estamos súper amarrados en cuanto a cantidad de cupos que hay en el sistema y muchos de los chiquititos que hay con este problema, fallecen por falta de cupos”.

La pequeña padece un caso de hipoplasia ventricular, enfermedad cubierta por el Auge. El problema dicen desde la Fundación Corazón Luchador, es que el diagnóstico no se realizó correctamente en una primera instancia, lo que a su vez retrasó el tratamiento.

“La operación que necesita Cristina se hace generalmente alrededor de los primeros diez días de vida, y ella ya tiene un mes dos semanas y todavía no la ha visto ningún especialista en un centro dedicado a las cardiopatías, ha estado deambulando de hospital en hospital”, relata Daniela Chávez, vocera de la fundación.

“A ella la diagnosticaron cuando nació con un soplo, y no con la cardiopatía que venía y la dieron de alta y se descompensó en la casa, a los cinco días ingresó al hospital del Pino porque venía absolutamente descompensada y la derivaron al Barros Luco donde indicaron que tenía esta cardiopatía, la hipoplasia ventricular”, agrega.

Ahora, los padres están esperando que las autoridades cumplan con las gestiones necesarias para trasladar a la bebé a uno de los recintos asistenciales que realiza la intervención -Clínica Santa María o al Hospital Clínico de la Universidad Católica- porque en este minuto corren contra el tiempo.

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