Columna de libros por Alida Mayne-Nicholls: “Carnación” de Vicente Durán

Por ALIDA MAYNE-NICHOLLS

La palabra carnación habla de la carne. Si voy al diccionario, la RAE habla del color de la carne. El origen está en el latín; la palabra luego pasó al francés para significar el color de la piel. Claro que esto no toma en cuenta que la carne, la piel, tiene distintos colores. Tal vez por eso el diccionario de Oxford presenta una definición más actualizada: “a rosy pink colour”. Conserva el color, pero no hace referencia a la piel.

En Carnación, el poemario de Vicente Durán, no veo nada rosado rosa, sino rojo intenso; no se refiere a la piel, es decir, a la capa que cubre nuestros cuerpos, sino a la carne, a lo que está debajo, una carne por la cual corre sangre ardiente. En el primer poema “Me han disparado” se apela ya a esa idea: carne traspasada, perforada, atravesada: “Desde las rasgaduras de las / primeras capas de piel, hasta / la abertura de mis carnes” (19). La descripción del disparo que atraviesa la carne, sin embargo, no se refiere a una bala. La voz poética presenta la palabra amor, citando a Gonzalo Rojas (“qué se ama cuando se ama”), pero más bien está hablando de una pasión que embriaga hasta límites que rondan lo arrollador: perder la conciencia de sí mismo. No es una pasión superficial, sino profunda, que se agarra a la carne.

El poemario es consistente en esta idea de un amor/pasión que quita la tranquilidad, que lleva a un nivel abrumador. En ese sentido se constituyen la ideas de desfallecer y de naufragar, de desbordarse, apelando a una idea de lo sublime que atemoriza, que produce terror cuando “Mis carnes palpitan con fuerzas bestiales” (39). Durán logra construir las imágenes de esta pasión con cuidado, muchas veces apostrofando a un tú, a una mujer que es la fuente de esta pasión carnal. El efecto, creo, sería mucho más logrado si se obviaran palabras como sublime, majestuoso, misterioso, omnipotencia, ya que los versos logran transmitir esos sentimientos sin necesidad de que aparezcan literalmente; las imágenes nos van enredando en esa pasión y el uso de ciertos conceptos nos saca del torrente que se arma naturalmente.

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Durán, Vicente. Carnación. Chile: Maimai Gallery, 2014.

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