Columna de Nicolás Copano: "Un país sin criterio"

Por Nicolás copano

Durante las últimas horas no sólo la final de “Pituca sin lucas” ha tomado nuestra atención, sino las declaraciones de la gente por la cual votamos y la que nos debería proteger.

No es novedad que en Chile hay un problema de criterio por parte de las autoridades y menos es novedad saber que Carabineros últimamente tiene serios problemas de criterio.

Si empezamos a rankear los fails de nuestros protectores, algunas de las joyas de los últimos meses han sido jugar al GTA en un taco en San Bernardo poniendo en riesgo vidas y luego subiéndolo a WhatsApp, una maniobra a lo “Rápido y furioso” protagonizada por un doble del “Mago” Valdivia y enojarse mucho por un libro para niños del Instituto Nacional de Derechos Humanos donde se ofendieron por ser representados por un cocodrilo, al punto que presionaron hasta exigir que fuera reemplazado por un osito.

En síntesis: el mismo problema que tenemos con los políticos, lo tenemos con nuestra fuerza pública: a Carabineros le preocupa más cómo se muestran sus miembros a lo que hacen sus miembros.

Es, finalmente, un asunto de prioridades, pero sobre todo de criterio: ellos nos deberían cuidar, pero últimamente nosotros estamos teniendo que cuidarnos de ellos y no soy experto, pero parece que no es difícil tener ese criterio: Si se encapucha, quizá hay que ponerle ojo. Si no se encapucha, está ejerciendo su derecho a manifestarse.

Entonces, en vez de preocuparse de verse guapos para “Alerta máxima”, deberían pensar que tienen las armas y por tanto más fuerza que todos nosotros.

Ese fue el problema con Rodrigo Avilés el pasado 21 de mayo. Avilés no estaba encapuchado, no tenía una molotov en su mano y estaba ejerciendo un derecho: el derecho a la manifestacion. Es más: lo apiñaron con la gente de la UNE, la Union Nacional Estudiantil, le sacaron fotos y lo más increíble de todo es que esto sucedió mientras encapuchados entraban a una sucursal de Nextel y salían por la televisión en vivo.

O sea, donde tenían que estar NO ESTABAN. Y donde estaban, realizaban acciones desproporcionadas como el furioso e innecesario golpe a Paulina Estay que por suerte no pasó a mayores a pesar del violento golpe en la nuca que se da. En uno de los videos uno se pregunta si Carabineros está capacitado para recibir más atribuciones, como mucha gente hoy está pidiendo.

Y esto no se trata de empatar entre los carabineros muertos o heridos y los derechos de los civiles, sino pensar que si tienes el legitimo derecho a la fuerza tienes que tener el criterio para saber administrarla.
Ese mismo descriterio es el que tiene a Rodrigo Avilés con riesgo vital, un joven como tú y como yo, por estar ejerciendo su derecho legítimo a la manifestacion. Y ese mismo descriterio también rige otras declaraciones en estos días. “Kidzania” es un parque de diversiones donde los niños juegan a ser adultos: es como con el Congreso, pero no meten la mano al bolsillo.

Yo siempre pensé que a Francisco de la Maza en Las Condes ya le alcanzaba con “Kidzania” para quitarles la infancia a los niños: pero no. Tiene una idea: a los que se porten mal los quiere meter a la cárcel.

Esto lo propuso el sábado en La Tercera. Planteando que el Sename ya no sirve. ¿Si el Sename no sirve, será más útil una prisión para niños?

En Estados Unidos hay 2.500 niños cumpliendo cadena perpetua. Nosotros firmamos ante la ONU la declaración de derechos del niño y no podemos validar una idea así.
Y hay que tener claro que sólo el 3,4% de los delitos en Chile es perpetrado por infantes, o sea quien sostenga una locura vio demasiadas veces en el cable “Ciudad de Dios” y piensa que eso es la realidad aquí.

Lo que es realidad aquí es que Chile odia a los niños.

Y el caso de Jacqueline van Rysselberghe, que además es la presidenta de la comisión de Derechos Humanos del Senado, quien ha torpedeado la ley de identidad de género y considera que es una patologia el caso de la niña transgénero presentado en “Contacto” hace unas semanas, nos hace pensar que los anormales son los adultos y los niños nunca mienten, siempre tienen la razón.

Y como tienen menos experiencia, parece que proporcionalmente más criterio.

*** Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro.

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