93% de los escolares tiene acceso a un smartphone

Estudio revela dramáticas cifras sobre acceso de escolares a tecnologías digitales. Por ejemplo, sólo un 6% declara tener algún tipo de control parental por parte de sus padres.

Por Daniel Inostroza

El comentado video de “La Fifi” que se viralizó a través de varias redes sociales, donde se veía a tres adolescentes teniendo sexo explícito, generó revuelo por lo crudo del material y expuso varias falencias que como sociedad tenemos en el uso de las tecnologías digitales, sobre todo entre nuestros niños y adolescentes.

En estudio ‘Uso de TIC’s y escolares: Consecuencias y conflictos asociados’, realizado por el think tank (laboratorio de ideas) TrenDigital de la Universidad Católica, dio a conocer preocupantes datos sobre el uso y acceso de los escolares a las tecnologías digitales (TIC’s), sus relaciones on line y las consecuencias que tiene el uso excesivo de éstas.

La penetración de aparatos digitales a nuestro mercado a crecido exponencialmente los últimos años y prueba de ello es que el 94% de los escolares encuestados declaró tener un smartphone. Este porcentaje no sería negativo si su uso fuera dentro de márgenes prudentes, ya que su abuso puede provocar una gama de problemas físicos, psico-cognitivos y sociales.

Las cifras son reveladoras y dan cuenta de una realidad que no se toma con la importancia que merece, tanto desde las autoridades como de los padres. Por ejemplo, un 22%de los alumnos utiliza estas tecnologías más de seis horas diarias.

Para el sociólogo e investigador de TrenDigital, Javier Vásquez, la principal conclusión del estudio es que la tecnología ya entró de manera definitiva en la población chilena, pero el problema es que “había una tremenda falta de educación para utilizarla, lo que generó muy malas consecuencias”.

El investigador agrega que el acceso a la tecnología es “darle una herramienta que tiene un tremendo potencial a alguien que no tiene el criterio para utilizarla adecuadamente”.

Y cómo no, si sólo un 6% de los alumnos respondió tener algún control parental por parte de sus padres para acceder contenidos digitales.

También el estudio revela que a medida que los niños van creciendo se van interesando menos por los videojuegos y más por las aplicaciones que implican sociabilización, como los chats. Respecto de las diferencias de género, se concluye que las mujeres las utilizan eminentemente para comunicarse, mientras que los hombres lo hacen para entretenerse.

La profesora y orientadora del Liceo Gabriela Mistral de Llolleo, Marisol Carilaf, es consciente de los problemas que tiene el abuso de estas tecnologías y acota que “el acceso es ilimitado y la supervisión parental no existe, si es que hay es mínima. Evidentemente hay un traspaso de responsabilidades desde el hogar hacia los colegios, siendo los principales educadores los padres”.

Este acceso ilimitado y su exposición excesiva generan distorciones en el rendimiento académico, ya que los alumnos que tienen una exposición recomendada presentan promedios de notas entre 5,5 y 6, mientras que los que tienen una exposición excesiva, disminuyen su rendimiento académico llegando casi a cinco.

La directora del Servicio Nacional de Menores (Sename), está consciente de esta realidad y destaca que es urgente comenzar a generar cambios de conductas en los escolares. “Por esto, es importante que hoy mismo todos los papás que estén viendo este estudio, se pregunten qué está haciendo su hijo o hija en las redes sociales. Llegar a la casa y conversarlo con tranquilidad, sin ningún tipo de censura, abriendo un espacio y un clima de confianza que sea permanente en el tiempo”, argumenta Labraña, destacando además que muy importante fomentar “que sean los mismos niños quienes sean capaces de auto protegerse de abusadores o personas enfermas que circulan por la red”.

Daniel Halpern, periodista y experto en medios y tecnologías digitales integrante de TrenDigital, señala un comentario clave: “Hoy los estudiantes no se relacionan como personas, sino como perfiles”. El experto digital agrega que “hay que educar digitalmente a las personas. Explicarles cuáles son los riesgos y las limitaciones que tiene una conducta recurrente en las redes sociales y dejar de comunicarse offline”.  Finalmente, concluye que “la tecnología no es mala porque es neutral, pero sus efectos van a depender de cómo se usen y para eso se requiere educación”.

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