Buscan ayuda para estudiante no vidente que vive en la calle

Por Nathaly Lepe

Marcelo Silva quiere ser profesor de Educación Diferencial y ya lleva un año estudiando para cumplir su meta. Dejó su natal Freire, en la Araucanía, y se instaló en marzo en la capital.

Pero no todo ha sido fácil para este joven que además de estar alejado de su familia debe enfrentar una nueva ciudad, con su mayor impedimento, la ceguera.

Según cuentan sus compañeros a Publimetro, Marcelo perdió la vista hace no más de cinco años, pero evita hablar del tema. Una condición que le ha jugado en contra en sus primeros meses de clases, porque según dicen en el recinto estudiantil, que evitan mencionar para evitar represalias, no existen las mejores condiciones para que estudie.

Uno de sus amigos, Francisco Durán, relata que “cuando entró a la universidad se dijo que iban a gestionar la ayuda necesaria, pero no ha pasado nada, no hay nada de infraestructura”.

Tampoco se le han dado facilidades para rendir las pruebas y exámenes, lo que según relatan a Publimetro le ha afectado anímicamente.

Aunque sigue esforzándose, el joven ha debido enfrentar nuevos retos. Durán relata que hace dos meses perdió el trabajo que tenía en Santiago, dejándolo sin una fuente de ingresos y con la necesidad de dormir en la calle.

“Marcelo quedó sin trabajo hace dos meses y con la plata que recibió se encargó de pagar la universidad, pero igual es un monto alto, porque pagó un mes y quedó sin lugar donde estar. Él pagaba una pieza en Quilicura, pero la señora lo echó porque no tenía pega”.

“Se nos perdió como dos días y ahí nos dimos cuenta que durmió en la calle, en la Posta Central. Ahora está en un hogar en Recoleta, cerca del Cerro Blanco, y cuando alcanza a llegar se queda ahí, porque ahí hay cupos y él sale de la U todos los días como a las 10:30 entonces a veces no alcanza a llegar”, cuenta.

El amigo de Marcelo, agrega que han organizado rifas para ayudarlo a financiarse algunos días y que además de la beca que le dio la universidad para rebajar su mensualidad, ahora recibe también una beca para alimentación.

“Es un almuerzo con un plato de fondo y un vaso de jugo, pero no sabemos si toma desayuno, once o si come en las noches”.

Durán cuenta que incluso las noches que durmió en la posta le robaron las zapatillas y temen que si no encuentra dónde vivir le roben el computador que utiliza para estudiar y que está adaptado para su ceguera.

“Incluso le ofrecimos ropa pero el dice que no saca nada con juntar ropa porque no tiene donde estar entonces dice ‘ a lo mejor un día estoy en el hogar y otro día en la calle, entonce dónde dejo lo que tengo’ “.

Lo que necesita, relata el amigo de Marcelo, es un trabajo que le permita seguir pagando su universidad y un lugar donde dormir. “Él me dice ‘yo no quiero que la gente me ayude por pena o por lástima, que es lo que siempre pasa. Lo que él busca es una opción para trabajar, algo fijo y que le ayude para pagar la universidad y para vivir’”.

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