El fallido escape desde Colina II que conmocionó a la justicia chilena

Por publimetro

Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, cerebro del cartel de Sinaloa, escapó de prisión por segunda vez utilizando para ello un túnel que superaba los mil metros de longitud, hecho que despertó la preocupación de las autoridades y la sorpresa de la opinión pública.

A pesar de lo espectacular de la construcción, este tipo de escapes cinematográficos no es el primero en la historia penitenciaria del mundo. De hecho, una operación fallida siete años antes trajo a nuestro país las miradas de la prensa mundial.

Una obra de ingeniería

En marzo de 2008, una investigación de la PDI dejó en evidencia una cinematográfica operación que buscaba, a través de un sofisticado túnel construido por pirquineros especialmente contratados para ello, sacar de la cárcel a peligrosos narcotraficantes, donde sus esposas fueron verdaderas jefas de obra.

Calificado en su minuto como una verdadera obra de ingeniería -ya que contaba con un sistema para aislar el ruido, iluminación e incluso un sistema de ventilación- aunque le faltó cerca de 20 metros para llegar a su destino: el módulo cuatro de la cárcel Colina II.

En dicha oportunidad, seis personas fueron detenidas como consignó La Nación, de las cuales cuatro resultaron ser pirquineros de la Octava Región especialmente contratados para esta particular faena. De la misma forma, los primeros cálculos de las autoridades de la época aseguraban que 220 reclusos de alta peligrosidad habrían podido usar este túnel para escapar.

La ‘piscina’

Como en toda operación ilícita, la forma de intercambiar información es muy cuidada para evitar cualquier filtración. Por ello, no extrañó que durante la investigación se determinara que el término ‘piscina’ era la clave para referirse a esta construcción subterránea.

Además, las mujeres de los reclusos les cocinaban a los trabajadores, quienes recibían una remuneración de aproximadamente 500 mil pesos mensuales (la obra se extendió por cerca de 60 días). 

Para llevar a cabo este túnel, que tenía 85 metro de longitud, se arrendó una vivienda en la Población O’Higgins de Colina, donde se construyó un hoyo de siete metros de profundidad para permitir la obra en dirección al penal.

Finalmente, un canal de regadío retrasó de manera fatal la obra, ya que lo inundó y despertó la desesperación de los ‘mandantes’, quienes buscaban obtener la libertad gracias a la experiencia de pirquineros que en el carbón tenían su sustento.

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