Columna de Jaime Mañalich: “Estamos bien en el refugio…”

Por jaime mañalich

El próximo agosto se cumplen cinco años desde que “los 33” quedaran atrapados a 700 metros de profundidad en la mina San José, ubicada al noroeste de Copiapó. Se inicia entonces una epopeya de sobrevida y salvataje que mantuvo por meses a nuestro país en la retina de todo el planeta. El rescate, iniciado el 13 de octubre del año 2010, fue visto en directo por 1.200 millones de personas. Un aspecto trascendente de toda esta operación fue el esfuerzo que hicieron los mineros, sus familias, y el equipo de salud para mantenerlos vivos durante dos y medio meses, en condiciones de temperatura cercanas a 40°C, humedad del 100%, sin alimento ni agua fresca durante los primeros 17 días, casi con la certeza que el rescate era imposible.

El día 22 de agosto, que se recuerda por la llegada a la superficie del mensaje “Estamos bien en el refugio los 33”, se establece un cordón umbilical, un soporte de vida, de 15 centímetros de diámetro y 670 metros de largo. A través de él se despachan 3 litros de agua diaria, 2.500 calorías y 70 gramos de proteína para cada uno de los mineros. Se usan “palomas”, primero de PVC y luego de fierro, envases cilíndricos de 60 centímetros de largo que en una operación continua suben y bajan. Suben mensajes, dibujos, chistes. Bajan vacunas para tétanos, hepatitis, neumonía e influenza; medicamentos para tratar infecciones severas y cuadros de ansiedad; instrumentos médicos; fichas de historia clínica; cámara de video para grabar lesiones; cámara fotográfica; zapatos para la humedad; catres clínicos desarmados; fuentes de luz para simular noche y día; paneles que dividen espacios para descansar, orar, dormir, comer. Cuando se logra contar con video permanente, se establece una visita médica diaria para todos, y un trabajo sicológico con quienes lo requieran.

Se nomina a Johnny Barrios como enfermero y con una voluntad de héroe, registra todos los síntomas, temperaturas, presión arterial; aplica tratamientos e inyecciones. Desde el Hospital de la Universidad de Chile se elabora un manual para tratar o prevenir toda afección que pudieran desarrollar. Así, se tratan graves problemas dentales, infecciones generalizadas por hongos, ideaciones suicidas, dependencias, cólicos renales, y probablemente una apendicitis sólo con antibióticos.

Expertos de la Nasa viajan a Chile y desarrollan manuales y consejos para cada una de las fases médicas de la operación, sugieren cómo manejar las condiciones ambientales, advierten del estrés postraumático después del rescate; dibujan las cápsulas Fénix  y previenen en aspectos solo valorados por quienes tiene la experiencia de haber manejado misiones de humanos en la soledad del espacio.

Concurren oficiales y suboficiales del Cuerpo de Submarinos. Hablan de la experiencia de encierros prolongados en ambientes adversos, explican métodos para el manejo de conflictos, controlan la logística de maniobras de supervivencia que requieren la precisión de latidos cardíacos. La Asociación Chilena de Seguridad aporta lo mejor de su gente y esfuerzo, como responsables de la salud de los trabajadores.

Nuestra medicina tiene muchos motivos para estar orgullosa. Éste es uno de ellos: la operación que permitió mantener sanos y rescatar con vida a los 33 de Atacama se escribirá como uno de los capítulos más destacados de la salud de Chile.

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