Columna de Raúl Sohr: Triunfa la paz con Irán

Por raúl sohr

El mundo entero puede mirar el futuro con mayor optimismo. Si es concretado el recién anunciado  acuerdo entre Irán y las principales potencias – Estados Unidos, China, Rusia, Gran Bretaña, Francia y Alemania-  se habrá removido una de las mayores amenazas bélicas. Durante mucho tiempo la posibilidad de un ataque occidental contra Irán estuvo a la orden del día. Ello habría marcado el inicio de una larga guerra con un desenlace incierto.
Ahora, tras casi una década de negociaciones, salió humo blanco gracias a un acuerdo que garantiza que Irán  no fabricará armas atómicas. A cambio le serán levantadas las sanciones económicas impuestas. Es una gran victoria para Teherán, para el Presidente Barack Obama ( que justifica su premio Nobel de la Paz) y para la comunidad internacional.
El gobierno  iraní mantuvo sus posiciones durante años de duras presiones. Pese a los sabotajes, asesinato de científicos y las amenazas bélicas de destrucción de sus instalaciones atómicas no renunció a sus derechos a contar con un programa de producción nucleoeléctrica. Washington, por su parte, descartó la presión de Israel y sectores del partido republicano  para bombardear blancos ligados al programa atómico iraní. También desechó la política de su predecesor, George W Bush, de buscar el consabido cambio de régimen o, en su defecto,  recurrir a la guerra preventiva. La apuesta de Obama y sus aliados por una  solución diplomática rindió frutos.
El mayor logro del acuerdo es contener la proliferación nuclear. Las armas atómicas son por lejos, muy lejos, la más letal de las armas de destrucción masiva. Irán siempre negó que buscara contar con ojivas nucleares. Pero ya se sabe que en estas materias los estados  esconden la verdad. Es un secreto a voces que Israel dispone de bombas atómicas pero nunca ha reconocido que las tiene. Si Teherán llegase a tenerlas sería solo una cuestión de tiempo antes que Arabia Saudita, Egipto y Turquía reclamasen el derecho a contar con ellas. La proliferación de este tipo de armamento representa uno de los mayores peligros para el conjunto de los países. El desarme nuclear debe ser total pero es aún más grave cuando los ingenios atómicos están en manos de dictaduras o teocracias inspiradas en el viejo principio monárquico: después de mi el diluvio.
La ratificación del acuerdo labrado todavía tiene camino por recorrer pues requiere ser ratificado por los respectivos parlamentos. Tanto en Estados Unidos como en Irán abundan los halcones. Entre los persas están los que señalan que el país ha cedido demasiado. Apuntan al derecho a inspecciones en cualquier momento por parte de inspectores internacionales. En Estados Unidos hay insatisfechos pues temen que levantarle las sanciones a Irán le brindará más recursos que podrían ser utilizados contra los intereses de Washington. Pero lo objetivo es que todos saldrán beneficiados a la larga si son respetados los puntos establecidos.  

Washington y Teherán colaboran

Los avances del Estado Islámico (EI) en Siria e Irak amenazan a ambos países. La organización yihadista, de la corriente sunita salafista del islam, considera a los iraníes, que pertenecen a la corriente chiíta, como impíos merecedores de la muerte. El gobierno iraquí apoyado por Estados Unidos, es de mayoría chiíta. Así sin proponérselo iraníes y norteamericanos han terminado en el mismo bando. Washington ha dado un gran viraje en sus alianzas en el Medio Oriente. Sus relaciones con Israel y Arabia Saudita, sus aliados históricos,  pasan por  tiempos difíciles. El mapa político de  región está en plena ebullición.

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