Personas caen hasta tres niveles socioeconómicos cuando se jubilan

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2050 el 22% de los habitantes del planeta tendrá sobre 60 años y que 400 millones de personas estarán por sobre los 80.

 

Claramente Chile no es la excepción, considerando los dados revelados por la encuesta Casen del 2013, que evidenció un incremento del 9,3% en adultos mayores de 60 años respecto del 2011 en nuestro país.

 

Si tomamos esta realidad y la relacionamos con la pensión promedio de un adulto mayor que actualmente alcanza un valor de 7,99 UF, alrededor de $200 mil, la situación económico de este segmento etario resulta preocupante. Por otro lado, se debe considerar la Pensión Básica Solidaria de Vejez, que asciende a los $89.514.

 

Respecto de esto, Sandra Pérez, docente de la carrera de Gestión Social e Integración del Adulto Mayor de la Universidad del Pacifico, señala que una de las causas es la falta de ahorro. “En nuestro país, a pesar de que desde hace 35 años tenemos un sistema previsional basado en el ahorro, no existe una valoración por la conducta ahorrativa. Los jóvenes tienen una percepción de que la vida hay que vivirla ahora y que el mañana se verá después”, indica

 

La especialista destaca además que esto se complica más aún, considerando el aumento de la esperanza de vida de la población. Según las últimas estadísticas de la OMS publicadas en 2014, la esperanza de vida en Chile actualmente es de 83 años para las mujeres y de 76 años para los hombres.

 

“El sistema de AFP no se adecuó al cambio demográfico sufrido por nuestro país. La prolongación de la esperanza de vida de la población hizo que los ahorros previsionales acumulados durante la vida activa sean insuficientes para asegurar un ingreso digno en esta etapa”.

 

De hecho, Pérez asegura que la mayoría de las personas que jubilan “bajan dos a tres quintiles en su posición socioeconómica”. Además hace hincapié en el impacto emocional que esto conlleva. “Esto se pude percibir con mayor fuerza en los grupos de clase media, que cuando se jubilan, se ven obligados a cambiar sus estilos de vida”, explica.

 

 

Hipoteca revertida

 

La última iniciativa en materia de políticas públicas para ayudar financieramente al adulto mayor ha generado fuertes polémicas. Se trata de un proyecto que permite a los jubilados hipotecar sus viviendas, en búsqueda de mejores pensiones.

 

“La propuesta de la hipoteca invertida le endosa al adulto mayor la solución de un problema que debe resolver la sociedad en su conjunto, es decir, trabajadores, empleadores, AFPs y Estado. En mi opinión, la propuesta pasa por ofrecer a los jubilados la alternativa de tener que deshacerse de una de las pocas riquezas perdurables capaz de generar un individuo en su vida: su vivienda, para aumentar sus pensiones“, concluye la docente.

 

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