Delincuencia: ¿Se puede matar a un ladrón en "legítima defensa"?

Por Jaime Liencura M.

Según el artículo 10 del Código Penal de Chile, hay personas que están exentos de responsabilidad criminal cuando se obra en defensa propia cuando hay una agresión ilegítima, necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla, o bien cuando hay una “falta de provocación suficiente por parte del que se defiende”. En lenguaje simple, es lo que se conoce como “legítima defensa“. Ante este concepto, ¿es posible que un delincuente termine muerto y que la víctima quede libre de imputación?

Para Daniela Cesani Iglesias, de MiAbogado.cl, esta figura se puede invocar sólo cuando se cumplen ciertos requisitos. “Uno de ellos es que el individuo actúe estrictamente cuando ve que están vulnerando sus derechos“.

En ese caso, la ley los faculta para retener al delincuente y llamar de inmediato a Carabineros o las fuerzas de seguridad pública, pero nunca para golpearlos, torturarlos ni menos matarlos. 

“Lo que sucede, es que las medidas de defensas deben ser proporcional a las que generan la amenaza”, aclara Cesani Iglesias e indica que no es posible, por ejemplo, usar una pistola solo por el hecho de sentirse amenazado en la calle. 

“Eso se explica porque la Ley habla de una falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. Eso quiere decir que la víctima nunca debe ser quién provoca la agresión, no puede ser la que inicie la agresión”, agrega la jurista. 

¿Qué pasa si es que un delincuente muere?

La ley indica que hay cuatro formas en las que se puede invocar la legítima defensa: a la hora de defenderse, de defender a parientes, extraños y la figura de “legítima defensa privilegiada“. 

“En ese caso, si hay un robo con fuerza, tanto de día como de noche, se puede actuar en contra de un delincuente porque se presume que va a atentar contra mis derechos”, explica a Publimetro.  

Ciertamente, cuando un individuo ingresa escalando a un domicilio por un lugar que no es la entrada, el individuo no va a presumir que son visitas”, dice la abogada.

Ahí es cuando la ley faculta a una persona para atentar en contra del delincuente, provocándole incluso la muerte. No obstante, más allá del beneplácito legal, una situación como esta siempre es complicada pues aquel que muere, aunque sea un delincuente, es primero una persona. 

De hecho, Daniela Cesani Iglesias advierte que siempre es mejor actuar con mesura. “Aplicar la legítima defensa correspondiente siempre debe ser de forma racional y proporcional. Y lo mejor, en todos los casos, es siempre llamar a Carabineros”, finaliza

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