Alexis Tsipras gana su apuesta a cambio de una fractura en el seno de su partido

Por AFP

Alexis Tsipras ganó una difícil apuesta haciendo adoptar en el Parlamento las medidas de austeridad exigidas por los acreedores de Grecia, pagando un alto precio con la fractura en el seno de su partido de izquierdas Syriza.

Para evitar una salida del euro, el primer ministro consiguió reunir a 230 diputados de los 300 del Parlamento. El ejecutivo subrayó este “amplio consenso” durante estos dos votos sobre “las reformas”, que Grecia debe realizar a cambio de un nuevo préstamo internacional a tres años, en virtud del acuerdo adoptado el 13 de julio en Bruselas.

“Ganó la apuesta gracias a la ayuda de otros tres partidos de la oposición –la derecha de Nueva Democracia, los socialistas del Pasok y el partido de centro izquierda To Potami– pero perdió un 25% de su grupo parlamentario y un 40% de su partido”, resumió Dimitris Sotiropoulos, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Atenas.

La fractura en el seno del partido se manifestó desde el primer proyecto de ley, adoptado por el Parlamento el 15 de julio, sobre medidas que implican una importante subida del IVA y de las cotizaciones a la seguridad social, donde 32 diputados de Syriza votaron en contra.

Esta oposición, que proviene de la “Plataforma de izquierdas” y de otras corrientes hostiles a la austeridad, se confirmó durante una segunda votación en la noche del miércoles, sobre una reforma de la justicia civil y la adopción de una directiva europea sobre los bancos.

Siempre imprevisible, el brillante exministro de Finanzas Yanis Varoufakis, ahora diputado, decidió votar “sí” como un símbolo de “apoyo” al Gobierno. Sin embargo, hace una semana votó “no” a unas medidas que considera más duras.

“El gobierno de Alexis Tsipras consiguió sin duda sobrevivir políticamente, pese a los aplazamientos en las negociaciones con los acreedores durante el primer mes de su gobierno”, apuntó Manos Papazoglou, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad del Peloponeso.

 
-“Romper” con los disidentes

 

Después del referéndum del 5 de julio sobre las medidas de austeridad propuestas por los acreedores, Alexis Tsipras, tomando conciencia del riesgo de una salida de Grecia del euro, dio marcha atrás frente a las exigencias de los acreedores, pese a calificarlas de “chantaje”.

“A corto plazo es una evolución favorable para el gobierno de Tsipras, pero a largo plazo tendrá problemas ya que la tradición en Grecia es contar con una mayoría parlamentaria sólida y, en este caso, su partido sufrió una importante fractura”, continuó Manos Papazoglou.

El gobierno de coalición, es decir la asociación entre Syriza y el pequeño partido soberanista de Griegos Independientes Anel, sólo dispone ahora de 126 diputados (113 de Syriza y 13 de Anel), “un gobierno en minoría que tendrá problemas para hacer pasar las leyes en el futuro”, juzgó Dimitris Sotiropoulos.

El primer ministro tiene que “romper con los disidentes en el seno del partido y seguir haciendo alianzas con otros grupos”, sostuvo la constitucionalista Penélope Fountedaki.

Tsipras sigue teniendo una gran popularidad, según las últimas encuestas, y continúa siendo “la única solución política en la actualidad”, según los analistas. Esto se lo debe en parte a la debilidad de los partidos de la oposición, de derechas y socialistas, en el poder desde hace varias décadas y considerados responsables del despilfarro de dinero que provocó la crisis y de las sucesivas medidas de austeridad.

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