Columna Hugo Tagle:Usted, sea honesto

Por P. Hugo Tagle

Lamentable el nivel de malas prácticas económicas, por usar un término suave, ha llegado a ribetes tragicómicos. Lo último ha sido lo del doble viático de los parlamentarios, los que, porque fueron sorprendidos, lo terminaron devolviendo. ¿Y si no hubiesen sido descubiertos lo habrían devuelto? En fin, qué pena que se actúe honradamente más por temor al castigo, por vergüenza, que por convicción.
Pero los dardos no se deben dirigir sólo a parlamentarios y políticos. Se enquistó una forma de entender las relaciones comerciales que se sitúa al borde de la ley, en una suerte de “zona franca”, libre de impuestos; en un limbo que sería tierra de nadie, donde todo y nada vale. El “todos lo hacen” da para mucho, disculpando actitudes reñidas con la más elemental de las normas morales.
Así y todo, soy de la idea que tenemos una clase política y empresarial en una buena medida honrada, trabajadora, con sentido de país y vocación de servicio público. Entre empresarios y emprendedores hay de los que piensan y han hecho de su negocio un servicio al país.
Pero, lamentablemente, en el mundo político pareciera que este “oficio” se transformó para varios en una buena pega, estable, sin grandes sobresaltos y, sobre todo, bien pagada. Quizá es parte de la naturaleza humana el caer en un cierto letargo burocrático, acostumbrarse a un devenir cansino, pensando más bien en las próximas elecciones que en el bien del país a largo plazo. Pero sí, hay buenos políticos en todo el espectro que quieren lo mejor para Chile. Lo lamentable es que no siempre se nota, por mucho esfuerzo que hagan en ese sentido. Un gran adelanto, sí, fue la “cuenta pública” del Congreso en pleno, que habla de una autocrítica y afán de mejorar su gestión. Quien evalúa su acción, lo hace para reconocer errores y buscar enmendarlos, supongo.
Pero llevemos esto al plano personal. Es fácil apuntar con el dedo, pero ¿cuán honrado es usted? ¿Es una persona íntegra? ¿Cumple su palabra? ¿Cuando se compromete a algo, hace lo imposible por cumplirlo? Cuando le preguntan sobre sus acciones ¿responde con evasivas, de medio lado, con medias verdades? “Que vuestro hablar sea: sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, del mal procede” (Mt 5,37).
Cuesta encontrar gente genuinamente honesta. Y si lo somos, lo somos más por temor al castigo que por una convicción enraizada en el alma. “La ocasión hace al ladrón” se repite demasiado. Pareciera que, si nos dejan solos y sin cámaras de vigilancia, nos robamos un supermercado completo. ¿Somos realmente así? No creo. No lo quiero creer.
Apostemos a la honradez. Comencemos por pagar el Transantiago, no comprar libros piratas y sacar sólo los sobrecitos de endulzante o azúcar que necesitamos para nuestro café.

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