Columna de Felipe Kast: Reconstrucción de Atacama

Por Felipe Kast

El viernes pasado lanzamos el Observatorio de la Reconstrucción en la Universidad de Atacama. Entre los distintos expositores del lanzamiento estaba Francisco Irarrázaval, quien fuera fundador de Un Techo para Chile y una de las personas clave en la reconstrucción después del terremoto del 27F.
Antes del seminario visitamos distintos sectores junto a dirigentes sociales, y entre ellos también visitamos la zona cero de Paipote, lugar donde el agua del canal se desbordó hacia la ciudad al chocar con un puente sin mantenimiento que en la práctica se transformó en un muro de contención.
Al llegar al lugar nos encontramos con la grata sorpresa de que Desafío Levantemos Chile (fundación creada por Felipe Cubillos después del 27F) está a punto de entregar 24 viviendas nuevas a familias que lo perdieron todo. Cada familia participó activamente del proceso de reconstrucción, y el proyecto incluye mejoramiento del barrio. Nos informan que el costo de las viviendas fue más de 400 millones de pesos, y que los recursos provienen de aportes de personas a la fundación.
Hasta acá las buenas noticias. Luego de regreso a Copiapó le preguntamos a un funcionario de Gobierno ¿cuántas viviendas adicionales a las de Desafío se están construyendo en la región? “Ninguna”, fue su respuesta.
A cuatro meses de la tragedia son miles las familias damnificadas que esperan una solución habitacional. Estas 24 son las únicas en construcción después del aluvión (el resto son reparaciones menores).  Los dirigentes sociales nos reclaman “la reconstrucción todavía no comienza, todavía estamos en la etapa de limpieza”.
A la luz de la evidencia anterior, (creo que) el Gobierno no puede quedarse de brazos cruzados. Si realmente le importa el sufrimiento y la angustia de las familias que esperan su vivienda debería asociarse con Desafío Levantemos Chile y con otras instituciones de la sociedad civil como Techo para Chile para que ellos puedan reconstruir con recursos públicos y con sentido de urgencia las viviendas definitivas. Esta estrategia no es difícil de implementar, y la herramienta legal está disponible puesto que ya la utilizamos para la reconstrucción del 27F. Basta con que el Serviu certifique previamente la calidad de las viviendas a construir (las mismas construidas por Desafío), y que le entregue a cada familia un subsidio equivalente al costo que tiene la vivienda para la fundación.
Todavía estamos a tiempo de reaccionar, pero el Gobierno debe dejar a un lado la soberbia y pedir ayuda a quienes tienen capacidad de actuar con conocimiento de la realidad, con velocidad y sin burocracia. No importa quién corta la cinta, lo que importa es aplacar con urgencia la angustia de las familias. En la reconstrucción nadie sobra, y depende del Gobierno poder aprovechar la energía de quienes buscan ayudar.

Las opiniones aquí expresadas no son responsabilidad de Publimetro

 

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