EEUU y Turquía quieren crear una zona libre de ISIS

Por EFE

Turquía ha decidido crear una “zona de seguridad” en el noroeste de Siria, ahora dominada por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), pero sin enviar tropas terrestres, según expuso el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu.

Esta zona se extendería a lo largo de la frontera turca al norte de Alepo, únicamente en el espacio que ahora está bajo control del EI, entre las ciudades de Azaz y Yarabulus, y se haría en estrecha cooperación con Estados Unidos, según avanzaron a Efe fuentes del Gobierno turco, que pidieron no ser identificadas.

“Nuestro objetivo es que no queremos ver al EI en nuestra frontera. Queremos reemplazarlo por la oposición moderada”, manifestó también Davutoglu, aunque no explicó las medidas que se tomarán.

“Si nosotros no enviamos tropas sobre el terreno – que no las enviaremos – es obvio que hay que proteger los elementos que colaboran allí con nosotros”, detalló.

Según esas fuentes gubernamentales, aviones turcos, además de estadounidenses, ofrecerían protección aérea a fuerzas de la oposición siria moderada para que expulsen a los yihadistas.

También tendrían un papel activo los milicianos sirios entrenados y equipados en los últimos meses en Turquía por instructores estadounidenses para luchar contra el Estado Islámico.

Pero su número es muy reducido por ahora, ya que solo han completado el programa 54 combatientes, señalaron las fuentes citadas.

La gran pregunta es cuál de los muchos grupos armados sirios podría reemplazar al EI como fuerza dominante en esta zona, mereciendo la protección de Turquía y Estados Unidos.

Davutoglu mencionó el “Ejército Libre de Siria (ELS) u otros grupos moderados”, pero las siglas del ELS, inicialmente comprometidas con una visión laica y democrática, ya casi solo existen sobre el papel.

Las fuentes gubernamentales turcas consultadas por Efe sólo excluían de forma tajante una colaboración con el Frente Al Nusra (filial siria de la red Al Qaeda), por considerarla una organización terrorista.

Pero respecto a Ahrar al Sham, una poderosa milicia salafista presente en la región de Alepo, cuyos dirigentes provienen en parte de Al Qaeda, las fuentes se limitaron a indicar que no figura en la lista de organizaciones terroristas de Naciones Unidas y por eso no puede ser descartada de plano.

“Para Turquía, Ahrar al Sham, una organización cercana a los Hermanos Musulmanes, es sin duda la opción preferida, pero EEUU no puede aceptar esta milicia”, declaró a Efe Hefiz Abdulrahman, un analista sirio actualmente refugiado en Alemania, cofundador de la organización de derechos humanos kurda Maf.

En su opinión, Ahrar al Sham, pese a presentarse como alternativa para protagonizar la lucha contra el régimen sirio y el EI, “no tiene un plan nacional para Siria, mantiene una estructura de jerarquía religiosa y sigue la ideología del califato: no es tan distinta del Frente Al Nusra ni del Estado Islámico”.

El grupo que asuma el control de la franja de seguridad diseñada por Ankara y Washington también debería garantizar la seguridad de la población civil, ya que Turquía prevé convertir esta zona en lugar de acogida para los desplazados sirios.

Incluso se sugiere que los refugiados actualmente en Turquía, unos 1,7 millones de personas, regresen a esta franja, aunque en ningún caso se les forzaría a ello, subrayaron las fuentes.

El reto, añadieron, es encontrar un grupo “comprometido con una Siria unida, pacífica y, en la medida de lo posible, democrática” y suficientemente potente para vencer al EI y mantener la seguridad del territorio, una combinación que se antoja difícil.

Por otra parte, el Gobierno turco no prevé que las fuerzas aéreas del régimen sirio o sus defensas antiaéreas vayan a intervenir contra los cazas turcos o estadounidenses en esta zona.

“La coalición antiyihadista ha efectuado vuelos incluso sobre Idlib y Hama, y que se sepa no ha perdido ningún avión”, recordaron las fuentes al nombrar dos importantes ciudades del régimen sirio.

También reconocieron la complejidad de la simultánea ofensiva militar de Ankara contra la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), estrechamente vinculada a las milicias siriokurdas YPG, que reciben en estos momentos respaldo de EEUU contra el Estado Islámico.

Según Hefiz Abdulrahman, la campaña turca contra el EI surge no tanto de un repentino deseo de deshacerse de la milicia yihadista tras dos años de compartir largos tramos de frontera, sino de la necesidad de frenar la expansión kurda en Siria hacia el oeste.

A mediados de junio, las YPG lograron conquistar el terreno que separa su feudo en el noreste sirio con el enclave de Kobani, y el temor de Ankara es que su próximo avance conecte ese territorio con el tercer “cantón” kurdo, el de Afrin, al norte de Alepo, creando así un Kurdistán sirio a lo largo de casi toda la frontera meridional turca.

La única manera de prevenir este desarrollo es adelantarse a ello expulsando al EI de la zona y dejándola en manos de una milicia respaldada por Turquía y Estados Unidos, concluyó el analista.

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