Expertos estudian utilizar energía solar para el metro de Santiago

Países como Holanda ya han probado la utilidad de las placas solares en sus medios de transporte. Investigadores de la Universidad de Chile estiman que alrededor de un 20% del suministro energético que utiliza anualmente el metro puede ser cubierto si se aprovecha la luz solar.

Por PUBLIMETRO

49 episodios críticos, una emergencia ambiental y 15 preemergencias. Los santiaguinos se han visto obligados a acostumbrarse a altos índices de contaminación ambiental. Por ello es que la propuesta de algunos investigadores de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile resulta atractiva. 

Los más de 50 kilómetros de metro que se encuentran al aire libre despertaron el interés de los profesionales, quienes vieron la posibilidad de aprovechar la luz solar para implementar paneles solares. La idea es asumir parte de la demanda energética de este transporte público con esta tecnología.

Se trata de una experiencia que probada en otros países, y que permite proyectar que el suministro energético del Metro de Santiago pueda incluir energía solar en su matriz. En Holanda, el trayecto de más de 100 kilómetros que separa a Amberes con Amsterdam tiene alrededor de 40 con 16 mil paneles fotovoltaicos en el techo. La iniciativa, que empezó a operar a partir del año 2011, ha permitido que la atmósfera deje de recibir más de 2 mil toneladas de dióxido de carbono. 

De acuerdo a cifras del Centro de Energías de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, para mover los trenes que circulan en las 108 estaciones que actualmente posee el Metro de Santiago, se utiliza el 2,5% de la energía eléctrica que usa la capital. La mayor parte de esta energía es destinada para hacer andar los trenes, y un 30% para los servicios asociados, ya sea ventilación, aire acondicionado, iluminación, etc.

Jorge Amaya, académico del Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la Universidad de Chile, es uno de los que ha estudiado la posibilidad de que el metro utilice energía solar. Principalmente debido a los altos niveles de radiación solar que hay en la capital. “La experiencia mundial en países con mucho menos sol que Chile es muy buena. Alemania, Holanda, Bélgica, Estados Unidos. Países con menos horas sol que el nuestro han conseguido buenos resultados. Hay que señalar que el metro funciona, en verano por ejemplo, en horarios con horas sol. Eso permite usar la energía de forma directa, y no necesariamente guardarla en stock. Uno la va inyectando directamente a la red”.   

Por otro lado Roberto Román, investigador del Centro de Investigación en Energía Solar de la misma casa de estudios, destaca las ventajas económicas de utilizar este tipo de energía. “La energía solar es un recurso que está a mano y los equipos que se necesitan son de larga vida y de baja inversión”. De acuerdo al profesor Jorge Amaya, cubriendo entre el 50 y el 80% de la superficie disponible sobre las vías al aire libre, el costo bordearía los 150 millones de dólares, inversión que, a su juicio, se recupera entre 10 y 14 años aproximadamente.

Beneficios asociados

Jorge Amaya, quien ha desarrollando esta línea de investigación junto a otros académicos desde hace 8 años, explica que uno de los aspectos que favorecería el uso de la energía solar en el metro es la comodidad. “Si uno instala paneles en la parte en que el metro transita al aire libre, en el verano se genera una capa que aísla al tren del sol directo, lo que permite bajar la temperatura al interior de los carros y generar un clima más agradable para los usuarios”. Algo que también comparte el profesor Roberto Román, quien explica que “a la ciudadanía le importa el tema de la sustentabilidad, pero también que las nuevas tecnologías empleadas se vean reflejadas en lo cotidiano. Que se expresen en la percepción de viaje”. 

Sin embargo, en una ciudad tan contaminada como Santiago, por supuesto la principal ventaja al utilizar este tipo de energía tiene que ver con el cuidado al medio ambiente. “Se descargan consumos de energías de otras fuentes que son más contaminantes e invasoras. Disminuye el uso de energía generada por centrales termoeléctricas, por lo tanto, resulta más amable con el medio ambiente”, dice Amaya.

Para Manuel Merino, Jefe de la Unidad de Calidad del Aire del Centro Nacional del Medio Ambiente de la Universidad de Chile “el uso de las energías renovables no convencionales, ya sea solar, eólica, mareomotriz, geotérmica, siempre será positivo. Si es factible, sería ideal. Hay que pensar que Chile tiene una gran cantidad de fuentes que debería empezar a explotar. En el norte hay una gran cantidad de radiación solar, tenemos más de 2 mil kilómetros de costa; entonces es algo que hay que empezar a desarrollar”. 

 

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