Gobierno enfrenta paro de transporte provocado por pandillas en El Salvador

Por AFP

El gobierno de El Salvador respondió con diversas medidas de contingencia al boicot de las pandillas al transporte público, que este martes mantenía semiparalizado al país por segundo día y se saldaba con seis víctimas mortales.

Las autoridades pusieron a circular camiones del ejército y de otras instituciones públicas para trasladar a miles de salvadoreños que buscaban medios para trasladarse a sus trabajos y centros de estudio.

Paralelamente, el presidente Salvador Sánchez Cerén ordenó el traslado a prisiones de máxima seguridad de varios jefes pandilleros a quienes reponsabiliza del chantaje contra las empresas de transporte público.

“Hemos tomado una serie de medidas, este día hemos trasladado dos cabecillas del penal de Gotera (162 km al noreste de San Salvador) al penal de máxima seguridad (en Zacatecoluca, 60 km al sureste), porque son los que han estado organizando toda esta agresión”, señaló el mandatario.

Los dos cabecillas fueron identificados como Carlos Eduardo Burgos Nuila y José Carlos Hernández Mauricio, de la pandilla Barrio 18, una de las dos más violentas estructuras criminales del país.

El mandatario añadió que otros 36 pandilleros con nivel de mando dentro de esa misma agrupación son trasladados este martes del penal de Gotera a la cárcel de Izalco, 66 km al oeste de San Salvador, por estar relacionados con el paro parcial de autobuses.

“Las pandillas son más percepción que fuerza real. Se mantienen sembrando el miedo con rumores y atacando a la población indefensa para generar terror”, estimó el analista y profesor universitario Roberto Cañas.

El lunes fueron asesinados cinco choferes de autobuses por desacatar la orden de paro, mientras que otro fue muerto a tiros el domingo, por lo que la mayoría de las empresas de transporte se han abstenido de sacar sus unidades.

 
– Policía intensifica vigilancia –

 

Ante la emergencia que vive el país, el secretario de comunicaciones de la presidencia, Eugenio Chicas, anunció que se han suspendido las licencias a los policías para que “todo el personal” esté disponible.

Los agentes han sido desplegados en varias rutas de buses que prestan servicio en San Salvador y en el interior del país.

Idalia Ramos, una enfermera que salía de su turno de trabajo en un hospital público de San Salvador, debió pagar ocho dólares a un taxi para llegar a su casa en Mejicanos, en la periferia norte, debido a que no había servicio de autobús.

“Nadie se siente tranquilo con este paro, no se sabe qué nos puede pasar en la calle con esta inseguridad, todo se complica”, dijo Ramos a la AFP.

Tanto la Fiscalía como la Policía realizaron la madrugada de este martes la captura masiva de 60 pandilleros acusados de diferentes delitos.

Las pandillas, en particular la Barrio 18, exigen que se les incluya en el Consejo de Seguridad y Convivencia en que dialogan diferentes sectores del país, encabezados por el gobierno, en la búsqueda de soluciones al problema de la violencia, pero las autoridades rechazan categóricamente esa posibilidad.

“En ningún momento nuestro gobierno está dispuesto a dialogar con los criminales, que les quede muy claro, no vamos a negociar y los vamos a perseguir, a capturar para ponerlos ante la justicia”, advirtió el presidente Sánchez Cerén.

 
– Exmediador clama fin de boicot –

 

El ex comandante guerrillero Raúl Mijangos, quien en 2012 actuó como mediador para lograr una tregua entre pandillas, pidió a esas agrupaciones criminales que levanten el boicot al transporte público.

“Quiero hacerles la súplica y el llamado a que desistan de continuar con la medida del paro, ya que según se rumora se han propuesto mantenerla durante cuatro días”, aseguró Mijango en una carta pública a los cabecillas.

Mijango, junto al vicario castrense Fabio Colindres y con la venia del gobierno del expresidente Mauricio Funes (2009-2014), mediaron la tregua que entró en vigor en marzo de 2012.

Durante 15 meses las pandillas dejaran de atacarse entre sí, con lo cual los homicidios se redujeron de un promedio de 14 a 5 por día, pero las cifras de muertes violentas han vuelto a dispararse desde entonces.

“Si querían hacer sentir la fuerza y poder que han acumulado en viente años de conflicto, lo han logrado. Desafortunadamente, en esta acción quienes mayormente resultan afectados son los mismos pobres, es a ellos a quienes se les impide movilizarse”, reflexionó Mijango.

El Salvador  ha vivido un repunte de la violencia, entre enero y junio pasados. Según fuentes oficiales, se registraron 2.865 asesinatos, superando los 1.840 del mismo período de 2014.

En El Salvador hay 12.851 pandilleros encarcelados, pero en las calles circulan otros 60.000, según estimaciones oficiales.

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