Bogotá vive jornada de protestas de taxistas y conductores de autobuses

Por EFE

Bogotá vive hoy con algunos contratiempos una jornada de protestas de taxistas y conductores de autobuses que demandan mejores condiciones de trabajo y exigen la salida de la aplicación tecnológica Uber.

Los principales focos de protesta estuvieron en el norte de la ciudad, en pleno sector empresarial, donde varios centenares de taxistas circularon a baja velocidad empeorando el ya caótico tránsito en esa zona.

Los taxistas llevaban en sus vehículos carteles alusivos a la legalidad de su actividad y en contra de Uber, empresa que ha tenido gran acogida en el país debido a la disconformidad de los usuarios con el servicio de taxis.

En la Carrera Séptima, una de las principales arterias de la ciudad, a la altura de la calle 100, los taxistas causaron retenciones del tráfico, por lo que la Policía tuvo que desplegar agentes con equipo de antidisturbios para solventar la situación.

Posteriormente avanzaron hacia el sur de la ciudad en caravana a través de esa vía y ralentizaron la circulación en las primeras horas de la mañana.

Sin embargo, tanto en la zona sur como en el centro, el tráfico transcurre con normalidad dentro de las condiciones habituales.

Fuentes de Uber explicaron a Efe que esa empresa “defiende el derecho de los colombianos a escoger libremente las alternativas de movilidad que se ajusten a sus necesidades y que les permitan moverse con seguridad, confiabilidad y eficiencia”.

Asimismo, justificaron que esa innovación tecnológica “está revolucionando la movilidad urbana”, lo que permite resolver deficiencias del transporte público en ciudades como Bogotá.

Los problemas históricos de los conductores de taxi en Colombia responden a un sistema que por décadas ha descuidado su seguridad, carece de transparencia y no ofrece alternativas de autoempleo con buenas condiciones de trabajo y calidad de vida.

Portavoces de Uber agregaron que el Ministerio de Transporte debe actuar, para solucionar “los problemas históricos de los conductores de taxi”, así como “atender el clamor ciudadano de incluir nuevas opciones”.

En el caso de los autobuses, los líderes sindicales del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) de Bogotá habían previsto un “plan tortuga” en el que los vehículos circulan a una menor velocidad, que por el momento ha generado algunas dificultades en el tránsito.

En referencia a las reivindicaciones de los conductores del SITP, el senador Jorge Enrique Robledo, del izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA), pidió que sean atendidas.

Los empleados del SITP, que hace parte del sistema de transporte masivo Transmilenio, dicen que esa empresa y la Alcaldía de Bogotá no atienden sus peticiones de mejoras laborales.

En opinión de Robledo, es “inaceptable que las enormes utilidades de los propietarios privados de Transmilenio y del SITP” provengan de los subsidios oficiales y “del maltrato a sus conductores”.

El político afirmó que los conductores son obligados a realizar “jornadas laborales superiores a la ya extensa de 10 horas diarias que permite la ley o imponerles altas multas que ni les explican y sin que medie el debido proceso”.

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