Columna Lily Pérez: La Araucanía nos necesita

Por lily pérez

Lo que se vive hoy en La Araucanía es una crisis. Fue hace mucho tiempo un problema, pasó a ser luego un conflicto, pero hoy las lecturas no son dobles.  La situación es crítica.

El histórico abandono que ha sufrido la región y su gente han generado un descontento generalizado tanto de quienes tienen sus raíces ancestrales en la zona como de quienes han llegado de distintos lugares a aportar con trabajo o simplemente a vivir.

Como dije, esto a la luz de todos los antecedentes se inició como un problema. Había una comunidad que no se sentía parte del país en el que estaba, por lo que legítimamente hizo conocer sus preocupaciones y descontento. Se sentían abandonados, rezagados, incómodos y no escuchados. Con el tiempo, esto fue generando una lógica tensión. Gobierno tras gobierno, elección tras elección, a los habitantes de la región de Arauco se les prometían soluciones y mejoras. A cientos de kilómetros hacia el norte, en la capital de Chile, se discutía álgidamente en los debates presidenciales sobre las mejores propuestas para solucionar “el tema” de La Araucanía. Salieron propuestas, intenciones de mesas de trabajo, comisiones, nuevas constituciones, pero nada se concretó. Terminadas las elecciones, terminadas las giras nacionales, se apagaban las cámaras y La Araucanía pasaba a decorar (de manera hermosa) varios folletos de turismo.

Lamentablemente el conflicto de La Araucanía, a diferencia de una cámara o un foco, no se apaga con un interruptor (cosa que a algunos les encantaría). Se hacen necesarias muchas cosas, pero nada que escape a nuestras capacidades.

Primero que todo, se necesita voluntad, pero de la verdadera. Esa que está los 365 días del año, con o sin Copa América, con o sin elecciones, con o sin muertes que lamentar. Tiene que haber una voluntad cierta para poder dar fin a la situación límite que se está viviendo, pero en miras hacia una solución de largo plazo, la cual va a requerir un trabajo arduo y permanente.

Se necesita además una estrategia. Quizá es una palabra que a algunos les haga recordar a Nicolás Maquiavelo, pero no es así. La estrategia política no es más que fijar vías para llegar a un propósito. No es más que sentarse y poner sobre la mesa el “qué queremos” y ver la mejor forma de encontrar el “cómo lograremos”.

Pero por último, falta lo más importante. Falta que las partes comprendan su rol, y en ese sentido, el Gobierno está sumamente al debe. Ningún conflicto social que enfrente a un sector de la sociedad civil contra el Estado es simétrico. Por definición, existe uno (gobierno, encarnando al Estado) que está en una posición elevada por el simple hecho de que popularmente una nación puso los destinos de un país en ellos.
Una crisis de este tamaño no encontrará solución a menos que el Gobierno fije una estrategia, con real voluntad y definida autoridad.

La Araucanía está sufriendo, por ende Chile está en dolor. Las acciones deben ser tomadas ahora, no mañana ni menos durante 30 días en cada elección. La historia nos ha enseñado que los problemas que no se abordan no terminan en el olvido, sino que estallan de formas inimaginables.

En Chile sabemos de la tozudez del Gobierno (Transantiago, reformas sin financiamiento, reforma tributaria y consecuente desaceleración, etc.). Esperemos que en algo que está en crisis, vele la apertura y la acción, más que la obstinación y la evasión.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo