Columna de Maya Fernández: Nueva Constitución: entre el miedo y la prudencia

Por maya fernández

Durante la última semana, el tema de la nueva Constitución ha vuelto a estar en la primera línea de la discusión política.  En el contexto del giro que ha hecho el Gobierno respecto de la priorización de las reformas producto de la desaceleración económica, parece ser que el proceso constituyente quedaría postergado para un próximo período. Creo que sería un error no resolver en este período el mecanismo mediante el cual se elaborará una nueva Constitución, aunque se realice en el siguiente período.

El proceso constituyente ya está instalado en la opinión pública, es una realidad que no puede obviarse. Sencillamente no nos podemos dar el lujo de defraudar una aspiración que ha calado hondo en nuestra sociedad.

La razón no es cumplir el programa de gobierno como una obsesión, tiene que ver con una necesidad que tiene la política de enfrentar la desconfianza y fortalecer nuestra democracia. El sistema político tiene el desafío de generar los espacios de discusión para la ciudadanía y los procesos de decisión democrática. Debemos abrir el debate sobre la sociedad que queremos para todos, ese es el trasfondo del debate constitucional.

La conducción política del Gobierno ha sido ambigua y poco clara respecto al proceso constituyente. Sin desconocer la complejidad política, creo que sí es posible ir estableciendo una hoja de ruta clara sobre cómo se llevará adelante el proceso. Pero se ha optado por restringir el debate cuando justamente lo que se necesita es abrirlo. Ante los problemas políticos complejos se requiere el concurso de los más diversos actores, sólo así se podrá llegar a acuerdos. Todos queremos diálogo que lleve a acuerdos ciudadanos.  

Por cómo se ha actuado, creo que se ha instalado un temor en la conducción política del Gobierno, y la pregunta que se instala es si lo que nos debe guiar como sociedad son esos temores. Ante el temor es necesario anteponer la prudencia.

Lo prudente es llevar adelante el proceso constituyente de manera institucional. Es justamente eso lo que se ha propuesto con la iniciativa parlamentaria que modifica la actual Constitución en el sentido de facultar a la Presidenta para que pueda convocar a un plebiscito para que sea la ciudadanía la que defina el mecanismo del proceso constituyente. Esto que es prudente, institucional y democrático, ha sido descalificado por aquellos que tienen temor.  

Ante ello, no queda más que insistir en el diálogo para lograr amplios acuerdos para diseñar un proceso constituyente democrático, un diálogo en el que no se encuentre excluida ninguna alternativa y que sean los ciudadanos los que finalmente decidan.

Las opiniones aquí expresadas no son responsabilidad de Publimetro

 

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