"I love Ferguson": un movimiento para recuperar la autoestima

Por EFE

El movimiento “I love Ferguson”, iniciado por un antiguo alcalde de la ciudad, busca devolver la autoestima y lavar la imagen de este pequeño suburbio del Medio Oeste de Estados Unidos, conocido ahora en todo el mundo por sus disturbios raciales.

La idea nació hace un año, poco después de la ola de violencia desatada por la muerte del joven negro Michael Brown a manos de un policía blanco en este suburbio de San Luis (Misuri) el 9 de agosto de 2014.

Entonces el objetivo más apremiante era recaudar fondos para los pequeños negocios locales que habían sido víctimas de saqueos y destrozos en los disturbios que siguieron al suceso, los peores que había visto el país desde la década de los años 60.

Ahora, después de nuevos brotes de violencia relacionados con la muerte del joven y tras perpetuarse la imagen de ciudad conflictiva, la función del movimiento va más allá: devolver la autoestima a esta comunidad de poco más de 20.000 habitantes desbordada por los acontecimientos.

“No podemos acabar de creernos que seamos tan conocidos en todo el mundo. Ferguson es mucho más que las imágenes violentas que se han visto en la televisión, esa imagen nos ha perjudicado mucho. Queremos volver a la normalidad”, dijo a Efe el afroamericano Kenneth Wheat, uno de los vecinos que trabajan en la tienda “I love Ferguson”.

Situado en el centro de la ciudad, frente al departamento de Policía y a cinco minutos en coche del lugar donde murió Brown, esta tienda de recuerdos sorprende a vecinos del condado y turistas de paso.

“Empezamos con los carteles para clavar en el jardín, de los que ya hemos vendido 11.000, y ahora tenemos camisetas, sudaderas, tazas, ropa de bebé, pulseras, chubasqueros, chapas y pegatinas que vendemos a más de 44 países”, relató Wheat mientras mostraba orgulloso un mapa donde están señaladas con chinchetas todas las naciones de donde han tenido encargos.

Este movimiento organiza además eventos para recaudar fondos y ha recolectado 21.333 dólares de 94 donantes en la campaña de financiación que tiene habilitada en su página web (“www.iloveferguson.com”).

“I love Ferguson” surgió a iniciativa del exalcalde de la ciudad Brian Fletcher, blanco como la mayoría de las autoridades de Ferguson a pesar de que los negros representan dos tercios de la población.

“El legado de nuestra ciudad no puede quedar definido por los disparos que se llevaron la vida de Michael Brown el 9 de agosto de 2014, sino por la fortaleza de carácter de todos los ciudadanos, blancos y negros, para salir adelante”, sostiene Fletcher en el manifiesto fundacional de “I love Ferguson”.

“Aceptamos este reto de demostrar a la nación y al mundo que este no será nuestro legado final. Que quizás podamos ser un ejemplo de comunidad modélica en armonía racial para el mundo”, añade.

Para recuperar la autoestima, lavar su imagen y sanar heridas, Ferguson ha elegido uno de los logotipos más icónicos y reproducidos del mundo: el “I love New York” diseñado en 1977 por Milton Glaser para hacer atractiva una ciudad que pasaba entonces por uno de sus peores momentos.

La Nueva York de los años 70 registraba los índices de criminalidad más altos de su historia y el número de visitantes era el más bajo que había tenido nunca.

1977, el año en que nació el icónico logo, estuvo marcado por un apagón que afectó a casi toda la ciudad entre el 13 y el 14 de julio y que propició una ola de disturbios y saqueos que provocó 4.500 detenciones.

Ahora Ferguson, tras el año más convulso de su historia, sigue la receta de Nueva York y busca con el atractivo logo suavizar la imagen de la ciudad y devolver el orgullo a una comunidad magullada que busca un punto y aparte de los disturbios y cambios de fondo en un sistema que considera injusto con los negros.

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