Columna de Beatriz Sánchez: Crecer o no crecer… ¿esa es la cuestión?

Por beatriz sánchez

¿Quién crece cuando el país crece? ¿Quién se beneficia de los “buenos momentos económicos”? ¿Cómo cambia la vida de los chilenos cuando vivimos el “pleno empleo”? ¿Quién ha ganado más con el crecimiento sostenido del país en las últimas décadas?
No quiero ser injusta. El crecimiento del país desde los 90 hasta ahora ha traído buenas cosas.
Hemos reducido el nivel de pobreza y extrema pobreza notablemente. En Chile las personas no se mueren de hambre, la desnutrición no es un problema, tenemos una alta tasa de alfabetización y prácticamente todos los ciudadanos tenemos las necesidades básicas cubiertas.
Por eso es que hoy el tema central no es la extrema pobreza -aunque aún existe- sino la desigualdad de Chile, que está en el top ten mundial de los más desiguales.
Y la experiencia de estos 25 años de democracia nos muestra que seguir haciendo las cosas como las estamos haciendo no sirve. Seguir mirando sólo al crecimiento y al empleo como los factores para surgir, es engañarse.  Poner a la creación de empleo y al desarrollo de nuestros sectores productivos como el pilar único, no se sostiene.
Lamentablemente, plantear lo contrario es abrir un debate que es una “herejía” para los economistas, agregar el “factor humano” a la discusión es pisotear algo “sacrosanto”, decir que hace falta más filosofía y menos economía es ser un ignorante.
¿Cómo llegamos a un momento en el mundo en que las reglas de vida las pone el FMI (Fondo Monetario Internacional) o el BM (Banco Mundial)? ¿Cómo es que las políticas públicas las decide el ministro de Hacienda?
¿Por qué en política se adopta jerga de economista? Hablamos de “costo-beneficio” de “rentabilidad” social, o de “certificación” de personas.
He escuchado tantas veces que la manera para salir de la pobreza es encontrando un trabajo. Que lo principal es promover el empleo. Incluso uno de los dueños de Penta justificó el burlar 6 mil millones de pesos al fisco (y más) señalando que eran una “máquina de generación de empleo” como un factor de defensa…hoy en Chile encontrar empleo y recibir el sueldo mínimo es seguir bajo la línea de la pobreza.
La estadística muestra que el 50% de los chilenos gana hasta 260 mil pesos y el 70% no supera los 470 mil pesos líquidos.
Y si nos focalizamos en las mujeres la situación salarial es mucho peor.  Para qué hablar de las pensiones.  
Insistir en que todo norte para un gobierno debe ser el crecimiento y el empleo, en que todas las reformas NO pueden afectar el crecimiento y sólo deben estar destinadas a generar empleo… sin profundizar en quién realmente crece y cómo es ese empleo, no sirve para avanzar en equidad.
¿Se vive dignamente con un salario mínimo? ¿Se vive dignamente con un sueldo líquido mensual de 260 mil pesos? ¿Basta sólo la estadística de un empleo más para darnos por satisfechos? Cuando hablamos del derecho al ocio de ese trabajador, de su desarrollo espiritual y colectivo, cuánto nos importa saber si es feliz y qué sueña para sus hijos.
Me impresiona que hoy el mundo se califica por parámetros económicos.  Este país es solvente, éste no. Éste tiene equilibrio fiscal, éste no.  Éste es rico, éste no. Éste es recomendable, éste no.  La única dimensión para calificar a los países es la económica… ¿no hay acaso nada más?
Creo que hay un juego engañoso al creer que las reglas de la oferta y la demanda, la cifra de crecimiento, el ingreso per cápita, el índice de empleo, nos digan si estamos bien o estamos mal…Como dijo magistralmente Nicanor Parra: ojo con los promedios, porque si una persona tiene dos panes y la otra ninguno, en promedio tienen un pan cada uno.  Y eso, tristemente, se parece mucho a lo que pasa en Chile.

Las opiniones aquí expresadas no son responsabilidad de Publimetro

 

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