¿Puede recibir algún castigo Bachelet si no cumple promesas de campaña?

Por Jaime Liencura M.

 No votar por los políticos: ¿el principal castigo?

 
Una de las observaciones en las que están de acuerdo Rodrigo Echecopar, el subdirector de Ciudadano Inteligente y el profesor de derecho, José Ignacio Núñez Leiva, es que el principal castigo que puede recibir un político que esta en un puesto de elección popular es el voto. 
 
“Nosotros creemos que la participación ciudadana es muy importante para todos los procesos que se viven dentro de la democracia. Pero también es importante es que los representantes cumplan con sus compromisos. Por eso nosotros creemos que el voto debe ser programático y no que estemos votando  una cara bonita”, dice Echecopar.
 
Por otra parte, el profesor indica que si bien ese es el principal castigo, no siempre resulta uno eficiente para evaluar la figura del presidente de la República, pues en Chile no existe reelección inmediata.
 
“El potencial castigo de los votantes a la propia autoridad no se puede dar en la próxima elección ya que la Constitución no permite la reelección inmediata del Presidente de la República. A lo sumo, la reacción disconforme del electorado se puede volcar el los candidatos que para la próxima elección presenten los partidos que forman la coalición de gobierno que haya sido mal evaluada”, dice el académico.
 
!En los Sistemas Parlamentarios, en cambio, se desarrolla una fiscalización permanente a la labor del ejecutivo, la que puede conducir, en casos de aguda disconformidad con el desempeño del Gobierno, al  término anticipado de sus mandatos y la convocatoria a nuevas elecciones”, finaliza el profesor Núñez. 

Un leve aumento en su respaldo registró la Presidenta Michelle Bachelet según la encuesta Cadem publicada durante este lunes. De esta manera, su aprobación subió a un 25% y su rechazo bajó a un 65%, alejándose así de los extremos alcanzados la semana pasada. 

Pero la crisis de popularidad no es la única con la que debe lidiar la Mandataria sino que también está preocupada por las divisiones que se dan dentro de la Nueva Mayoría y que han derivado incluso en el cuestionamiento de varias de las medidas anunciadas por Bachelet cuando era candidata. Ejemplos de aquello son la reforma tributaria, la despenalización del aborto y la gratuidad en educación. 

En ese contexto, ¿qué puede pasarle a Bachelet si es que al final de su período no cumple con las promesas hechas durante su campaña electoral?

El abogado constitucionalista y profesor de derecho, José Ignacio Núñez Leiva, explica a Publimetro que “en sistemas como el chileno, conocidos como sistemas presidenciales, el cumplimiento de los programas de gobierno no es susceptible de fiscalización por parte de otros órganos o poderes del Estado y, por lo tanto, incumplir las promesas de campaña no tiene aparejada ninguna clase de sanción”. 

Según el subdirector de Ciudadano Inteligente, Rodrigo Echecopar, este Gobierno ha tenido un ritmo similar al de Sebastián Piñera en términos de cumplimiento de promesas de campaña. 

“La velocidad que tiene este Gobierno en esa materia no parecería ir muy distinto a la que tuvo el Presidente Piñera. Al segundo año, él llevaba un 24% de su plan y Bachelet al año y tanto de Gobierno llevaba el 16%. La velocidad es muy similar”, explica a Publimetro

En el sitio web DelDichoAlHecho.cl se puede ver que la Presidenta que una de las áreas en las que más se ha cumplido el plan presentado por Bachelet cuando era candidata, es en salud. Ahí existe un avance de un 48% de promesas cumplidas. Le siguen las áreas de democracia (40%), educación (33%) y seguridad ciudadana (30%). Por otra parte, en las que no se ha cumplido nada en es defensa, cultura, municipios y discapacidad, todas con un 0% de cumplimiento.

Al respecto, Rodrigo Echecopar indica que una de las razones que explican este fenómeno es que “el programa de la presidenta Bachelet era más ambicioso en términos de cambios que la del presidente Piñera, entonces probablemente es más difícil de cumplir”. 

Por otra parte, el hecho que algunas medidas se cumplan a medias, como las reformas, podría no asegurar su ejecución pues como el período presidencial es relativamente corto, otro Gobierno podría incluso reformarlas nuevamente y los eventuales cambios podrían quedar en nada. Y a eso, en política, se le conoce como efecto “retroexcavadora”.

“Eso es parte de la democracia”, explica el profesor Núñez Leiva. “La única dificultad para suprimir reformas es práctica. Cada reforma requiere modificar normas distintas y para ello son necesarias diferentes cantidades de votos en el Congreso. Por ejemplo, una reforma que se efectúe a través de un cambio a disposiciones constitucionales es más difícil de modificar que otra realizada a través de una ley simple. Por eso es importante que la ciudadanía vote y no sólo sea cuidadosa al seleccionar su preferencia por un Presidente de la República, también por los diputados y senadores. Quien no vota, termina siendo gobernado por los representantes de quienes si votaron”.

Finalmente, sobre la promesa de Bachelet de instaurar una nueva constitución, el profesor de derecho se muestra más bien optimista.

“No veo ningún inconveniente en la posibilidad de que se elabore una nueva Constitución mediante un procedimiento democrático, participativo e institucional. Si países que han atravesado momentos de crisis profundas lo han hecho, con mayor razón en Chile se puede. Otra cosa es que algunos sectores, que se ven favorecidos por las reglas del juego que establece la actual Constitución, no quieran cambiarla. Pero la negativa de algunos no puede confundirse con la imposibilidad de hacerlo”, señala el también abogado constitucionalista. 

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