Columna de Magdalena Piñera: "La educación en la encrucijada"

Por Magdalena Piñera

La semana pasada se presentó el libro La Educación en la Encrucijada: ¿Estado Docente o Sociedad Docente?, de Cristián Larroulet y Jacinto Gorosabel. Se trata de un texto de gran valor para todos aquellos que sentimos pasión por la educación chilena, por su historia, problemas y desafíos. Como profesora de historia, confieso que el libro me entretuvo mucho, sin embargo está escrito para todo tipo de público.

Los autores sostienen que la figura del Estado Docente como poderoso gestor educacional corresponde más a un mito que a una realidad. Y para fundamentar esta afirmación nos muestran las cifras de cobertura educacional desde 1853 en adelante. Además afirman que el retraso del Estado Docente en abrir las puertas de la educación para los chilenos tuvo un impacto negativo en el desarrollo de Chile y que las consecuencias de este retardo son palpables en nuestro actual subdesarrollo y en los niveles de pobreza y desigualdad que vivimos.

El Estado Docente dio paso a la Sociedad Docente, modelo nacido de los acuerdos nacionales logrados entre 1990 y 2013, y que dieron lugar a las grandes reformas educacionales que permitieron a Chile alcanzar la plena cobertura en educación media y ofrecer a 1 millón de jóvenes la oportunidad de estu­diar una carrera profesional en la educación superior universitaria o técnica, entre otros logros.

Larroulet y Gorosabel señalan que, a pesar de estos avances, quedan muchos desafíos pendientes como, por ejemplo, extender la cobertura de la educación preescolar y seguir mejorando la calidad de la educación en todos sus niveles. Según ellos, la actual Reforma Educacional, en lugar de hacerse cargo de estas tareas urgentes, es un retroceso al Estado Docente, porque el sostenedor dejó de ser el promotor de un proyecto educa­tivo para convertirse en un simple administrador de recursos públicos; porque en lugar de respetar la libertad de las familias de elegir un colegio y la del colegio de admitir a quienes se identifiquen con su proyecto educacional, ahora habrá una “tómbola” administrada por el Estado que decidirá por todos, entre otras razones.

El libro no sólo critica con dureza el trasfondo ideológico de la Reforma Educacional, sino también la improvisación y falta de seriedad con que se impuso. Un reciente estudio de la Fundación Avanza Chile confirma lo anterior pues revela que sólo 1 de cada 5 estudiantes accederá a gratuidad. Más aun, 266 mil alumnos que forman parte del 50% más vulnerable del país quedarían fuera de la gratuidad según los requisitos puestos por el Gobierno.

Además, mientras los 25 establecimientos del Cruch y sus 333 mil alumnos podrán acceder a la gratuidad, sólo 13 de 35 universidades privadas que concentran 201 mil alumnos podrían optar al mismo beneficio. Una medida que los autores de “La Educación en la Encrucijada” califican como una vergonzosa discriminación arbitraria que perjudica directamente a las familias de clase media y vulnerables. Si más del 60% de los chilenos rechazan la Reforma Educacional es porque, a diferencia de lo que afirma el Gobierno, la entienden muy bien y ven que ella no mejorará la calidad ni el acceso de la educación pública y probablemente traerá el cierre de muchos colegios particulares subvencionados.

Creo que los autores de “La Educación en la Encrucijada” acertaron en el tema de su libro y también en el título, porque cuando la educación de nuestros hijos está en la encrucijada también lo está el futuro de Chile.

Las opiniones aquí expresadas no son responsabilidad de Publimetro

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