Bailarines de tango del mundo compiten en Buenos Aires para ser campeones del 2x4

Por AFP

Unos se comen las uñas y otros solo vibran por estar en Buenos Aires, sede del Mundial de Tango que convocó a más de 700 parejas de 43 países que esta semana entran en clasificatorias para convertirse en campeones del 2×4.

Verdaderos apasionados del ritmo llegaron como todos los años de lugares muy alejados del Rio de la Plata, región natal del tango y de sus máximos exponentes.

Después de una clasificación preliminar, esta semana 590 parejas compiten por ingresar a la semifinal en las variantes Tango Pista y Tango Escenario de este Mundial que se celebra desde 2003.

Ellas de vestidos ajustados y tacones altos, ellos de traje, corbata y hasta peinado engominado se meten en sus personajes de seductores de distintos orígenes: Corea, Inglaterra, Canadá, Estados Unidos, muchos de Colombia -la mayoría de Medellín, ciudad donde murió Carlos Gardel hace 80 años-, entre venezolanos, peruanos y mexicanos.

“Sé que no somos muy buenos pero era una meta lograr llegar aquí, participar del mundial y también visitar bares para ver a la gente bailar su baile”, dijo a la AFP Nozomi Akanuma, una psiquiatra japonesa de 48 años que junto a su pareja Mark Phoenix, actor británico de 56, participaron el miércoles de una ronda clasificatoria a la semifinal de la otra semana.

Akanuma y Phoenix se conocieron “en una milonga en Londres”, revelaron dando algunos detalles de la movida tanguera en la capital británica.

Luisa Fernanda Carmona, una bailarina de 31 años de Medellín, se animó este año a participar por segunda vez del mundial de su pasión.

“Para nosotros venir a Buenos Aires es una experiencia maravillosa porque el tango es de acá. Aquí nació, y vivir el tango aquí es otra cosa. En Medellín hay mucho tango, pero aquí se vive con alma, vida y corazón”, dijo la chica acompañada de su pareja sobre el escenario Domingo Acevedo.

Pero quienes atraían los “flashes” eran Marcos Angles y Zulema Smit, los competidores más veteranos. Él de 92 años y ella de 77, tienen una relación que nació al son del bandoneón.

“Nos conocimos en un bar bailando tango y después del primer abrazo fue como si hubiésemos nacido bailando juntos y nunca más nos separamos”, contó Angles al recordar los 26 años de casado con Smit.

Admiradores de la forma en que baila la juventud de hoy, “con tanta academia en sus pasos”, esta pareja llegada desde Paraná (500 km al noreste de Buenos Aires), aseguró que lo que menos les importa es clasificar o ganar.

“Venimos a dar unos pasos. Hacemos lo que podemos, no lo que queremos. Y el tango lo bailamos con los pies y el corazón”, cerró Smit en la Usina del Arte, un inmenso centro cultural en el corazón viejo de Buenos Aires.

Los campeones en cada categoría se conocerán el miércoles y jueves próximos en un espectáculo ante unas 7.000 personas sobre el escenario del Luna Park, un gran estadio cerrado ubicado en el centro de Buenos Aires.

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