A días del estreno de “Guerrilleros”: tres increíbles historias sobre el FPMR

La organización paramilitar dependiente del Partido Comunista nacida en 1983 fue una de las que más problemas le trajo a la dictadura de Pinochet. Y aunque se destacó en la historia del país por su carácter guerrillero, tuvo a su haber algunas anécdotas relacionadas con materias tan distintas como el amor, el fútbol y de fuga que recordamos en Publimetro.

Por Jaime Liencura M.

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Una intensa radiografía al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) es lo que presentará Chilevisión durante los próximos días. Bajo el nombre de “Guerrilleros”, el canal de TV emitirá una serie documental que pretende dar a conocer detalles de la organización paramilitar dependiente del Partido Comunista (PC) y que en 1986 saltó a la fama internacional cuando estuvo a punto a matar a Augusto Pinochet camino a El Melocotón
 
En ese contexto, en Publimetro contaremos tres increíbles historias -algunas reveladas en el libro “Los Fusileros” de Juan Cristóbal Peña- y que ocurrieron dentro del FPMR que, entre otras cosas, también fue acusada de ser la responsable de la muerte del líder y fundador de la UDI, Jaime Guzmán.

1 – Rolando Jiménez y el vínculo que tuvo con el FPMR
 
Antes de convertirse en uno de los fusilemos que estuvo en el grupo que atentó contra Augusto Pinochet en 1986 en El Melocotón, Juan Moreno Ávila (alias “Sacha”) se enamoró. Corría 1983 y Juan era un joven acostumbrado a perder el tiempo en una de las esquinas de La Pincoya. Pero de un día a otro comenzó cada vez más a interesarse en la política, pues una dirigente social militante de las Juventudes Comunistas (JJCC), llamada Cristina, se había quedado con su mirada y con su corazón. Acostumbrada a dar la cara por las luchas sociales, la “chica Cristina” aparecía siempre acompañado de un hombre, que también era dirigente de “la jota”. Su nombre: Rolando Jiménez. 
 
Juan Moreno, quien había tenido “algo” con Cristina tiempo atrás, comenzó a ponerse celoso de que “la chica” y Rolando anduvieran siempre juntos. Pero todo era un error. 
 
“El no tenía por qué saber, mi sexualidad en ese momento no era un dato que era relevante. El que yo anduviera para arriba y para abajo con la “chica” Cristina era porque asumí labores de carácter público del Partido. Yo estaba encargado de la creación de comités de vivienda, de la creación de centros culturales, entre otros. Entonces era razonable que se hubiese podido celoso  (ríe) pero la verdad es solo una anécdota”, recuerda Jiménez, actual líder del Movimiento de Liberación Homosexual de Chile, Movilh.
 
Sin embargo, la relación de Jiménez con el FPMR no se queda ahí. Cerca de 1987, le pidieron al entonces militante del PC que ocultara armas. “Yo estaba viviendo en Lo Prado, con mi compañero, unos militantes nos pidieron que guardáramos un fusil, una subametralladora y un par de revolver. Justo en ese momento estaba secuestrado el General Carreño. Entonces la CNI estaba encargada de hacer allanamientos. Como a las 6 de la mañana, una vecina nos toca la ventana del dormitorio y nos dice ‘están allanando la población’. Entonces salimos con nuestro carné y cerramos la casa. Llegamos al Metro y había un cordón militar. Pero nosotros pasamos como dos obreros más. Afortunadamente, cuando allanaron la población, como vieron la casa cerrada, se saltaron nuestra casa”, recuerda. 
 
2- El escape de 49 reos de la cárcel pública de Santiago
 
Parece ser una película. Es 1988 y un grupo de 20 miembros del FPMR que cumplen condena en la Cárcel Pública de Santiago. Mientras en libertad los chilenos votan que “No” en el plebiscito, Miguel Montecinos, Manuel Fuenzalida, Marcelo Osses, entre otros llegan a la conclusión de escaparse. Medio en broma, medio en serio comienzan a cavar un túnel a través de la pared de su celda, aprovechando que el cemento estaba relativamente blando y usando solo cucharas, cuchillos y otros utensilios. 
 
Cuando llevaban varios metros de avance, se dieron cuenta que estaban sacando mucho polvo. La cárcel estaba construida solo de cemento, entonces, ¿cómo explican la presencia de tanta tierra? Deciden entonces tirar el material que sale al techo de la cárcel. Pero surgen otros problemas: se ahogan, no tienen luz ni forma de comunicación.
 
Entonces, con ingeniosas alternativas, terminan creando una cámara de respiración en base a botellas de plástico; una iluminación en base a luces de Navidad; y transforman un personal estéreo en un radiotransmisor. 
 
Cavaron 60 metros y decidieron que era hora de salir a la tierra. Así, el 29 de enero de 1990, cuando aún el gobernante es Augusto Pinochet, decidieron irse. Sin embargo, no quisieron irse solos, así que invitaron a otros internos, todos presos políticos, sumando así 24 reos. Iniciaron su escape a las 22:00 y terminaron una hora y media después. Y dejaron el hoyo abierto para que otros también pudieran escaparse. 
 
Y así fue. Otros 25 reos descubrieron el túnel y emprendieron su fuga con distintos destinos. Entre ellos, adivinen quien. Juan Moreno Ávila, alias “Sacha”. 
 
3- La foto en que el “Comandante Ramiro” aparece de futbolista
 
Era 1984 y Mauricio Hernández Norambuena, alias “Comandante Ramiro” había regresado a Chile en calidad de clandestino tras haber viajado a Cuba para recibir instrucción militar. Y aunque en esos años participaba de marchas y actividades culturales en Valparaíso, el protocolo de un guerrillero dictaba que de a poco debía comenzar a adoptar un perfil más bajo al que tenía. Como en el futuro se convertiría en el líder de los fusilemos que atentaron contra Augusto Pinochet en el Melocotón (junto con “Sacha” y otros), no le quedaba más alternativa que someterse a las reglas que provenían desde la jefatura. 
 
A principios de 1984 un torneo de fútbol hizo que varios porteños apoyaran a sus equipos de barrio. En eso estaba el primo de Mauricio, que se llamaba Iván. Iván, a su vez, jugaba por el equipo San Francisco y como en todos los equipos siempre es bienvenido un “parche” que sea bueno para dominar la pelota, a nadie le molestó el futuro “Comandante Ramiro” se metiera a jugar algunos partidos. 
 
Así, el equipo comenzó a sumar triunfo hasta que llegó la final. Mauricio no podía faltar porque era realmente dominando el balón. Los minutos que duró la pichanga estuvieron llenos de emoción. Y cuando llegó el pitazo final, cada miembro del equipo del guerrillero levantó sus brazos: había ganado la copa. La algarabía de haberse quedado con la copa le hizo olvidar a “Ramiro” que debía evitar aparecer en las fotografías. Porque un miembro del FPMR, que estaba en calidad de clandestino en el país, no podía darse esas licencias. Hernández Norambuena no se acordó de lo que en ese momento parecería ser un detalle, así que no puso resistencia cuando un fotógrafo de La Tercera apuntó y disparó. Al día siguiente, la foto con su imagen apareció publicada. ¿Lo peor? La instantánea aparecía con una lectura donde se leía todo su nombre completo. 
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