Columna de Andrea Zondek: Reforma de las reformas

Por andrea zondek

Por semanas hemos visto como el Parlamento, ministros y gremios, discuten sobre la reforma laboral. Con unos y otros argumentos, esperan fortalecer los derechos de los trabajadores, porque se entiende –y no hay segundas lecturas- que el trabajo ES un derecho humano.
 
Nuestra Constitución Política así lo reconoce. En el Art. 19, 16º, declara la libertad de trabajo y su protección: “Toda persona tiene derecho a la libre contratación y a la libre elección del trabajo con una justa retribución. Se prohíbe cualquiera discriminación que no se base en la capacidad o idoneidad personal (…)”.
 
A simple vista, pareciera que este derecho irrenunciable es igual para todos. Sin embargo, sabemos que en nuestra sociedad la equidad, la igualdad y los derechos no son para todos y que muchas veces “acomodamos” las situaciones sin darnos cuenta de los efectos que pueden tener en miles de personas.
 
Si el trabajo es un derecho irrenunciable que muchas veces no se respeta, cuando es referido a discapacidad se agudiza aún más esa falta de respeto.
 
Esa es la realidad de las personas con discapacidad. No quiero ser majadera, pero las cifras son elocuentes cuando les digo que el 71% no cuenta con un empleo. Ahí, este derecho humano se desvanece.
 
De más está decir que Chile acogió la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad reconociendo “(…) el derecho de las personas con discapacidad a trabajar, en igualdad de condiciones con las demás; ello incluye el derecho a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente elegido o aceptado en un mercado y un entorno laboral que sea abierto, inclusivo y accesible a las personas con discapacidad”.
 
Entonces, si en la letra está tan claro lo que se debe hacer, ¿por qué no lo estimulamos con mayor fuerza? ¿Por qué no hay políticas públicas y privadas que lo promuevan con mayor eficacia y alcance? ¿Por qué esperamos a conocer casos de discriminación para alzar la voz…? No tengo respuestas.

Solo sé que a la hora de hablar de la dignidad de las personas, de oportunidades y cambios culturales, la única respuesta es una reforma de las reformas. Hablo en serio, no podemos seguir teniendo personas de primera y segunda categoría.
 
Esta reforma de las reformas debe ser capaz de responder a que el derecho al trabajo, no puede tener letra chica, debe considerar las individualidades, capacidades y méritos de las personas, sin mirar su condición… porque el trabajo no es sólo llevar el pan a fin de mes a casa. El trabajo es mucho más que eso. Nos da dignidad, genera pertenencia, nos da un sentido para levantarnos en la mañana y acostarnos cansados en la noche, en definitiva les da sentido a nuestras vidas. Es que el trabajo es lo que nos hace ser ciudadanos con plenos derechos. ¿O es que las personas con discapacidad no tienen ese derecho…?

Por eso, es necesario hacer ¡una reforma de las reformas!

*Fundación Tacal imparte cursos gratuitos para personas mayores de 18 años con discapacidad. www.fundaciontacal.cl; F.: 227351969 – 227370118; Adolfo Ibáñez 469, Independencia.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

 

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