El 45,7% de usuarios de Fonasa están en lista de espera por atención de salud

"La Brújula Salud" del Instituto de Políticas Públicas de la U. San Sebastián revela gran inequidad en el acceso por atención de salud. La probabilidad de espera por una consulta médica o cirugía de un afiliado del sistema público es 6 veces mayor que un beneficiario de isapre.

Por Nathaly Lepe

Las listas de espera en los sistemas médicos continúan siendo un tema que debe abordarse con la mayor prontitud. El Ministerio de Salud hace un par de semanas informó el desarrollo del “Plan Tiempos de Espera” para atender a los pacientes que llevan más tiempo esperando una hora.

Según cifras de la secretaría de Estado, en promedio, los casos fuera del Auge tienen en promedio un total de 273 días -cerca de nueve meses- en el caso de un especialista en oncología y de 727 días, en el caso de un cirujano.

Datos que van en la línea con los resultados dados a conocer este miércoles en la encuesta “La Brújula de la Salud”, realizada por el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad San Sebastián, que reveló una serie de resultados que buscan aportar en la toma de decisiones de los diferentes actores que participan del sector Salud.

El estudio, de alcance nacional, estableció dentro de los resultados que un 68,9% de los encuestados asistió a alguna consulta médica en los últimos 6 meses, donde no hay diferencias según sistema previsional de salud de las personas.  

Sobre cuál fue el lugar donde se realizó la última visita médica, un 62,2% de los encuestados se atendió en algún centro médico del sector público (en un consultorio, hospital o servicio de urgencia).

Diferencias entre Fonasa e Isapres

Entre los resultados expuestos por la “Brújula de la Salud”, la diferencia entre la atención que reciben los pacientes del sistema privado y de Fonasa fueron ampliamente dispares excepto en la nota que los pacientes otorgan a la atención recibida en los dos sistemas. Para los afiliados a isapre, la nota por atención llegó en promedio, en una escala de 1 a 7, a un 5,9 mientras que los afiliados a Fonasa le pusieron un 5,5.

Del universo de la población atendida por un problema de salud y que fue derivada a otro médico, un 14,5% corresponde a afiliados de isapres y 28,1% a usuarios de Fonasa. Es decir, la probabilidad de ser derivado a un especialista es el doble en los beneficiarios del seguro público. Esto hace énfasis en la necesidad de mejorar la resolutividad de la atención primaria de salud pública.

Frente a la pregunta ¿se encuentra en lista de espera para ser atendido?, en el caso de los beneficiarios de isapres la cifra se ubica en un 7,4%, mientras que en los afiliados de Fonasa el resultado sube a un  45,7%, alcanzando una diferencia seis veces mayor en los usuarios del seguro público.

En cuanto a la espera por atención, la gran mayoría de las personas aseguran que para conseguir un Médico Especialista (58,9%), seguidos por quienes esperan Exámenes (12,5%) o una Cirugía (11,6%).

Respecto al Tiempo de Espera, se estableció que un 35,7% de estas personas lleva más de 6 meses y 27% entre 3 y 6 meses.

En el caso específico de los beneficiarios de Fonasa, la lista de espera es de 70% para consulta de un Médico Especialista, 15,5% para Exámenes y 14,3% para una Cirugía. Y el 36,6% lleva más de 6 meses esperando, mientras que para los afiliados a una Isapre, ninguno sobrepasó ese límite. El efecto de esta espera es que 44,6% de las personas siente que en este tiempo su salud ha empeorado.

En este sentido, el director de Ipsuss, el ex ministro de Salud Jaime Mañalich, comentó que los resultados del estudio demuestran que “la inequidad en el acceso a servicios de salud en Chile sigue siendo bastante grave y esto puede deberse en el envejecimiento de la población o a mayores expectativas”.

Por lo mismo, postula de que es momento de que se avance y se le de mayor rapidez a una reforma a la salud. “Cuando se acumulan pequeños cambios hay que pensar enserio en una reforma que no sólo tome el sector isapres o el sector privado sino también el sector público prestador”.

Mañalich advirtió que para ello es necesario una visión de Estado, pero también una mirada de largo plazo y los acuerdos políticos necesarios para hacer una reforma que no puede sin visión de futuro.

“Nos falta saber hacia donde queremos caminar, este es un proceso que debe tomar varios años. La reforma que creo el sistema nacional de salud se empezó a discutir el año 39 y terminó el 52, la reforma de Lagos del 95 es una reforma en marcha, hoy día llevamos diez años y todavía se sigue mejorando”.

Por último, advierte que es necesario no sólo un mayor financiamiento, sino que una mayor eficiencia en el sector público de salud, que vaya de la mano con los mayores recursos. “El problema que el tiempo está corriendo muy rápido en contra”.

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