Empresario adherente al paro de camiones de 1972: clima político es distinto al de la UP

Rafael Cumsille, líder de Confederación del Comercio Detallista en la época de Allende, dice que no se busca desestabilizar al Gobierno. También descarta que haya desabastecimiento

Por Jaime Liencura M.

Política mundial distinta 

Pese a que en las redes sociales muchos compararon el paro de los camioneros de 1972 con la caravana de vehículos pesados que este jueves pretendía ingresar a Santiago, para el historiador Máximo Quitral y para el analista político Alberto Mayol, las condiciones de macro política son distintas.
 
“El paro de camiones de 1972 respondía a variables políticas muy distintas, porque si bien habían condiciones internas, habían motivos internacionales que buscaban que las movilizaciones se transformaran en movimientos de oposición al Gobierno de Salvador Allende. Entonces, a mí me parece que esto es muy distinto a lo que estamos viviendo actualmente”, señala el profesor.
 
A su vez, Alberto Mayol dice que “los ambientes políticos macro de gran envergadura tienen que ver con climas mundiales y no con climas país. El Gobierno de la Unidad Popular tenía como problema fundamental que estaba en plena guerra fría y tenía a quien controlaba la zona, que era Estados Unidos, en contra”, dice. 
 
Y agrega que “hasta la página web de la cía pone en el mapa a Chile como país que hay que intervenir. Entonces, ahora, los contextos no tienen nada que ver”, finaliza Mayol. 
 

Era 24 de octubre de 1972 y Chile quedó totalmente paralizado. Un paro de camioneros, que contaba con el apoyo de diferentes asociaciones industriales, como los trabajadores portuarios, los conductores de micros y taxis, además de los comerciantes, inició un clima de desestabilización del Gobierno de Salvador Allende, que terminaría 11 meses después con el Golpe de Estado

Entre los líderes que se plegaron al “paro de los patrones”, como fue nombrada por la prensa oficialista, se encontraba Rafael Cumsille, presidente de la Confederación del Comercio Detallista (Confedech), quien a 42 años de ocurrido ese episodio tiene palabras para referirse a esta nueva movilización de los camioneros. 

“Este no es un paro, lo que estamos viviendo actualmente es una caravana”, dice el empresario y agrega que lo ocurrido durante este jueves en Santiago corresponde a un acto que busca llamar la atención para “solucionar lo que está pasando en La Araucanía”. 

De hecho, descarta que el paro tenga como objetivo desestabilizar al Gobierno y con ello repetir el escenario gestado en 1972 con el paro de camioneros, que derivó en la dictadura de Pinochet

“Yo conozco a los dirigentes de este gremio y yo creo que ellos no están en eso”, asegura, respecto a la posible intención de desestabilización del Gobierno. Agrega que el único objetivo es “mostrar algunos vehículos que han sido siniestrado, con el fin que la ciudadanía vea los efectos de un tema”.

Una visión similar es la que tiene el historiador, académico y analista político, Máximo Quitral. “La movilización de camioneros responde a una situación puntual y me parece que no podríamos homologar ambos episodios porque resultaría anacrónico”, explica.

El analista político Alberto Mayol, por su parte, agrega qe “esta manifestación, al lado de la anterior, del 72, es más bien una comedia”. Ello pues él dice que agrega que los camioneros buscan dar la impresión de un clima que no es compartido por toda la ciudadanía.

“Es un poco forzado mostrar que algunos camiones quemados son la ruta de Chile al caos. Al exagerar con el esfuerzo y al haber intentado alinear a los partidos de derecha con los camioneros, (los camioneros) se hicieron un flaco favor y dejaron la movilización como algo que va ser anecdótico en los próximos días”, dice. 

Condiciones sociales y económicas distintas

Otro punto importante que señalan los tres es que las condiciones del país son distintas al del Chile de la Unidad Popular. 

“No hemos tocado fondo inflacionario, no estamos en proceso de desabastecimiento, pensando en la comparación con el 72, no estamos viendo grandes huelgas ni tampoco estamos viendo grandes movilizaciones que pudieran compararse con ese proceso”, dice el profesor Quitral.

A su vez, Rafael Cumsille dice que “estamos en una situación muy distinta, en esa época había muchos otros problemas gigantescos, como era el desabastecimiento total de la población”. 

No obstante, el empresario no descarta que esto origine un movimiento mucho más potente en el futuro. “Este no es un paro y hasta el momento se ha mantenido en una caravana, pero a veces puede derivar en eso si es que las cosas se complican”, dice.

Mala gestión del Gobierno

Para los tres, la movilización de los camioneros se reducen solo a un gremio y podría no haber generado tanta complicación incluso si los hubiesen dejado manifestarse frente a La Moneda, como lo venían pidiendo.

“Si yo hubiese sido autoridad, yo le habría puesto una escolta de Carabineros motorizados, le habría dado la vuelta a los camiones para que muestren sus máquinas por La Moneda, se habrían dado la vuelta y se van al sur. Esto de haberlo detenido en Angostura, espero que esto no signifique encender más los ánimos”, dice Cumsille, quien en el 72 estuvo del lado de quienes paralizaron al país.

“Hay una mala jugada del Gobierno en términos de haber resuelto de otra forma esta movilización y que hubiese significado un menor posicionamiento del paro de camioneros en la prensa. Yo creo que ahí hay un error del ministro Jorge Burgos que no ha sabido resolver ni ha recogido las declaraciones que tiene el gremio”, dice a su vez el profesor Máximo Quitral. 

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