Las discrepancias que generan las indicaciones a la reforma laboral

Por

Pablo Contreras Pérez

 

Finalmente el Gobierno presentó sus indicaciones al proyecto de ley que moderniza las relaciones laborales, más conocida como la reforma laboral. Cambios que, paradójicamente, no implican modificaciones sustanciales en la iniciativa.

 

En lo esencial, los cambios introducidos mantiene la prohibición del reemplazo en huelga, aunque ahora se hace explícito el derecho de los trabajadores que no están en huelga a continuar trabajando en sus distintas funciones y la posibilidad de que el empleador realice las adecuaciones necesarias para ese objeto.

 

También se le permitirá a los trabajadores negociar individualmente con su empleador, pero siempre manteniendo como primer pilar la negociación colectiva.

 

En ese sentido se mantiene la titularidad sindical, dejando tal cual la idea de que los beneficios obtenidos se hagan extensibles a los empleados no sindicalizados, aunque las empresas podrán extender la reajustabilidad de las remuneraciones según variación del IPC, cuando ese reajuste esté contemplada en la respuesta al contrato colectivo.

 

En tanto, respecto de otro punto controversial, el de los servicios mínimos, Se regula un nuevo procedimiento para su calificación, donde se asegura que éstos se califiquen antes de la negociación colectiva y para entregar certeza a las partes, se asegura que exista una sola calificación para toda la empresa.

 

 

¿Todo bien o faltó algo?

 

Como era de esperarse las opiniones al respecto son diversas, aunque en la Nueva Mayoría la sensación es de satisfacción.

 

“Me parece bien que se haya logrado un acuerdo con los senadores que tenían dudas principalmente del reemplazo en huelga con trabajadores internos. Nosotros ya habíamos sido claros en la Cámara de Diputados, que no íbamos a votar a favor de ningún cambio al corazón de la reforma“, sostiene el diputado socialista, Tucapel Jímenez.

 

El integrante de la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados dijo además validad el cambio que permite la negociación individual de las personas. “Una de las cosas que hizo mucho sentido fue que cuando tú, por ejemplo, eres un trabajador y con tus propios recursos te pagas un MBA, que estudies en la noche, tiene que tener alguna compensación y que pueda negociar alguna mejora en su salario o en sus condiciones laborales, creo que eso también es justo“, afirma.

 

En tanto, Juan Carlos Jobet es claro al señalar que “las indicaciones más importantes son las que no se hicieron”. El exministro del Trabajo de Sebastián Piñera comenta a Publimetro que esperaba que el Gobierno hiciera indicaciones que iban en la línea de lo que el ministro de Hacienda había dicho, en cuanto a hacer “una reforma equilibrada” , pero finalmente “el Gobierno decidió dejar el proyecto tal cual salió de la Cámara”, insiste.

Quien también echó de menos algunos cambios es el economista Rafael Garay. “Hubiese sido bueno como indicación era el reemplazo interno, es un tema que quedó totalmente afuera”, resalta el CEO de Think Col., quien señala que esta situación está presente en 21 países de la Ocde.

 

El también integrante del grupo que lidera Bernardo Fontaine, Reforma a la Reforma, también estima necesario que dentro del proyecto se incluyera el otorgarle a los dirigentes sindicales respecto de los hechos que ocurran en las huelgas.

 

Garay pone como ejemplo cuando hay paro en una empresa de buses y los choferes que sí sales a trabajar, ven como sus colegas los apedrean. “Uno debiera exigir que así como tú tienes derecho a paralizar, si hay alguien que tiene derecho a trabajar, tienes que garantizarle el derecho al trabajo”, apunta.

 

En ese sentido, el diputado Jiménez dice que “los dirigentes siempre asumen la responsabilidad de los hechos. Se les cataloga de irresponsables muchas veces a los dirigentes, y yo creo que hacen una tremenda labor y asumen la responsabilidad de lo que significa la huelga, pero es difícil entregarles toda la responsabilidad”, y que cuando se incurran en hechos de este tipo, se debe acudir a otras herramientas ya existentes como la justicia penal.

 

Mientras que Jobet, estima que hubiese sido pertinente el permitir con mayor claridad el descuelgue de las huelgas. En ese sentido afirma que “se le están quitando derechos a los trabajadores”.

 

Finalmente, el parlamentario es enfático al descartar que con esta reforma se paralice el país. “Los que dicen que vamos a estar llenos de huelgas también se equivocan, porque los ejemplos en el mundo nos demuestran que los conflictos disminuyen porque hay una relación de equidad entre empleador y trabajador”, señala.

 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo