Los efectos psicológicos post terremoto en la población chilena

Tras el fuerte sismo de 8,4 Richter y las decenas de réplicas que afectaron anoche a nuestro país, una experta de la U. del Pacífico analiza los efectos psicológicos en la población en una fecha que debería ser de festividades.

Por UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO

El terremoto y tsunami que afectó anoche a nuestro país, llega a opacar el inicio de las celebraciones de Fiestas Patrias. “En esta situación es normal que exista gran conmoción a todo nivel, sin embargo, las autoridades y los medios de comunicación deben asumir su responsabilidad, en virtud del poder que tienen para contener o retraumatizar”, señala la secretaria de estudios de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico, María Ester Buzzoni.
 
La psicóloga clínica explica que un terremoto como el vivido genera efectos psicológicos diferentes según la experiencia vivida por cada persona. No es lo mismo alguien que lo vive en su casa, sin mayores desastres, que alguien que se ve expuesto a una evaluación por alarma de tsunami. Ello explica que los efectos traumáticos de un evento como este sean de diverso orden.
 
“Podemos distinguir el impacto a nivel psíquico, en términos de las emociones y pensamientos, donde es frecuente observar síntomas de lo que se ha llamado Trastorno por Estrés Post Traumático, con experiencias que invaden la continuidad del pensamiento a modo de imágenes repetitivas del evento o flashbacks, o se reviven experiencias corporales, pensamientos, sensaciones, etc. La experiencia reaparece también a través de sueños o pesadillas asociados a lo ocurrido. Pero también pueden manifestarse consecuencias que no estén visiblemente asociadas al evento, tales como efectos en el ánimo o las emociones, mayor irritabilidad o cambios emocionales bruscos durante el día, o un cierto embotamiento emocional, es decir, una sensación de no poder contactarse emocionalmente con nada”, señala Buzzoni.
 
Agrega que también algunas personas pueden presentar un estado de híper-alerta y conductas de evitación y miedo, pensando siempre que puede venir una réplica u otro terremoto mayor, así como sentimientos ambivalentes de rabia y culpa, de esperanza y desesperanza, de indefensión y autosuficiencia, entre otros. “El impacto en la continuidad de la experiencia cotidiana para quienes viven en terremoto y/o tsunami puede ser significativo e inabarcable, e impacta la vida en todas sus dimensiones”, precisa.
 
La docente de Psicología de la Universidad del Pacífico indica que un efecto muy común frente a las experiencias de este tipo es la necesidad de minimizarlo, tratar de dejarlo atrás, hacer como que no pasó.  “Es importante poder hablar de esto, de sus efectos y de sus consecuencias en cada uno. En algunos casos, será necesario buscar ayuda especializada”, asegura. En ese sentido, quienes presenten síntomas de Estrés Post Traumático deben pedir apoyo especializado, preferentemente psicoterapéutico, el que en ocasiones también requerirá apoyo farmacológico y licencias médicas si la sintomatología es muy aguda.
 
Lamentablemente, María Ester Buzzoni dice que un terremoto también tiene potencialmente efectos en toda la comunidad, que se parecen a los anteriormente nombrados. “La sociedad entera se asusta y pareciera necesitar ambivalentemente por un lado, negar lo sucedido, hacer como que no pasó, apagar la tele, dejar de ver noticias o, por el contrario, ver una y otra vez las imágenes. Nos pasa como sociedad que también se detonan mecanismos más primitivos”, señala la especialista.
 
¿Celebrar o no celebrar el 18?
 
Después del terremoto, mucha gente suspendió paseos programados fuera de la ciudad, por temor a posibles réplicas. Pero, ¿es conveniente celebrar de todos modos Fiestas Patrias?
 
La psicóloga María Ester Buzzoni es categórica: “No hay que suspender las celebraciones. De todas maneras hay que celebrar. Lo importante es aprovechar la celebración para estar con aquellas personas que representan vínculos de sostén. La aparición de estas escenas, que pueden o no ser traumáticas, nos ponen más vulnerables, más sensibles, nos acercan al miedo, a las experiencias más básicas, pero por lo mismo nos hace acercarnos a las cosas que nos importan más y yo creo que hay que aprovechar las celebraciones de fiestas patrias para estar cerca de las personas que más queremos”, concluye la docente de la Universidad del Pacífico.

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