Cardenal Ezzati: "Me he sentido expuesto a una crítica descalificadora"

Por aton chile

Durante la homilía del Te Deum ecuménico, el cardenal y arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, presentó una visión del país como una sociedad afectada por actos de corrupción y con una crisis de esperanza y solidaridad.

El prelado inició su alocución con un diagnóstico negativo de la situación social de Chile: “Vivimos un tiempo difícil. Estamos impactados por distintas formas de corrupción que se están instalando entre nosotros, así como por la falta transversal de seguridad, que abarca desde las poblaciones más vulnerables hasta los barrios más acomodados de la ciudad”, señaló.

Y en el mismo sentido añadió luego: “Se ha ido posicionando en nuestra sociedad un clima agresivo y violento que despierta temor, inseguridad, genera desconfianza y resquebraja nuestras relaciones humanas”, enfatizó.

El arzobispo hizo alusión a las críticas que ha recibido durante las últimas dos semanas con motivo de la controversia generada por el contenido de una comunicación privada con el cardenal Francisco Javier Errázuriz, intercambio de correos que fue revelado por El Mostrador: “En estos días, he sentido personalmente lo que este ambiente produce. Me he sentido expuesto a una crítica descalificadora, como la que muchos de los aquí presentes han experimentado”, expuso.

Y luego, haciendo mención a los duros términos vertidos en los mails en referencia al sacerdote jesuita Felipe Berríos y al laico víctima de Fernando Karadima, Juan Carlos Cruz, Ezzati declaró: “Me valgo de la oportunidad para pedir perdón a quienes pueden haberse sentido ofendidos”, manifestó.

Posteriormente, refiriéndose al “ambiente confrontacional, de polarización política y social” de Chile, y al clima “de desconfianza tanto personal como institucional” que se vive en el país, el arzobispo justificó esta situación como producto del “debilitamiento de la solidaridad y el culto a un individualismo que termina sustituyendo a Dios por el amor a sí mismo”, declaró.

Ante esto, el prelado llamó a reconstruir la “amistad cívica” y ejemplificando con la parábola del Buen Samaritano del Nuevo Testamento, llamó a “relativizar nuestras ideologías y despegarnos de nuestros títulos, poderes, prejuicios, y de todo aquello que nos impida ver a los demás”, sostuvo.

Reforzando este planteamiento, el cardenal Ezzati llamó a recuperar la confianza, terminar con las descalificaciones y dignificar la política, denunciando en su intervención “la mentalidad anti-sistémica, del individualismo reinante, como de grupos que desconocen el valor de las instituciones y que farandulizan la política y los liderazgos para complacer a una sociedad del espectáculo”, expresó.

Como remate de la sección de la homilía dedicada a la reflexión sobre el clima de división de nuestro país y reiterando la necesidad de superar esta situación, Ezzati recordó un hecho político importante acontecido en la época del Régimen Militar: “Me permito recordar que esta fue una de las tres preguntas esenciales que se hicieron a quienes participaron hace 30 años en el Acuerdo Nacional para el Restablecimiento de la Plena Democracia. La pregunta fue: Para acceder a la plena democracia ¿A qué está usted dispuesto a renunciar, o a poner en un segundo o tercer lugar, para obtener lo deseado?”, destacó.

En otro tema, en una velada alusión a la tramitación del proyecto de despenalización del aborto impulsado por el gobierno, el alto dignatario eclesiástico mencionó que: “cada vida que germina o que nace es un llamado a cuidarla con el mayor esmero. Y si esto es un desafío que concierne a cada creatura, con más razón a un ser humano que está al centro de la creación”, manifestó.

Inmediatamente después, insistiendo en su planteamiento anterior, Ezzati agregó: La espera gozosa de un nuevo hijo, una nueva hija, es normalmente un acontecimiento que acompaña a la mujer embarazada. Ella sabe que ese ser humano no le pertenece solo a ella: Le pertenece a ella y a toda su familia, especialmente, al padre y a sus hermanos. Y porque pertenece a la familia nuclear, también pertenece a la familia humana”, declaró.

La homilía también tuvo espacio para recordar a los fallecidos y afectados por el reciente sismo. En tal sentido, el arzobispo convocó a los asistentes del Te Deum a “elevar el pensamiento, el corazón y la oración por las personas que sufren los efectos del terremoto que ha asolado el centro norte de nuestra patria. Desde este lugar de oración expreso cercanía y solidaridad con las familias que han perdido a un ser querido, y con todos los que han sufrido daños en sus casas, bienes y fuentes de trabajo”, manifestó.

Consultada la Presidenta Bachelet por la intervención del arzobispo y cardenal Ezzati, la Jefa de Estado comentó: “Somos una patria cuando realmente somos capaces de juntos enfrentar los problemas, enorgullecernos de las cosas buenas que tenemos como país y enfrentar los desafíos”, sostuvo.

En la misma línea argumental, la Jefa de Estado continuó luego: “En ese sentido creo que el contenido de la homilía nos habla de cómo podemos avanzar mucho más en solidaridad, en esperanza, en entender que Chile es un país de todos”, y añadió, “en cómo desde el diálogo y nos desde el enfrentamiento somos capaces de construir un país mejor para todos”, concluyó.
 

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