Columna de Vasco Moulián: ¡Hasta siempre, gurú del pueblo!

"Estoy sentado en el computador hace un par de horas y las palabras no me salen. Como no me va a costar si tengo que escribir de la muerte del gran "gurú" Eduardo Guillermo Bonvallet Godoy. Quien se fue por esa maldita enfermedad llamada depresión, la cual conozco muy de cerca por sufrirla".

Por vaso moulián

Llevo años escribiendo columnas de televisión, pero créanme que nunca hubo una que me haya costado tanto escribir como ésta.  Estoy sentado en el computador hace un par de horas y las palabras no me salen. Como no me va a costar si tengo que escribir de la muerte del gran “gurú” Eduardo Guillermo Bonvallet Godoy. Quien se fue por esa maldita enfermedad llamada depresión, la cual conozco muy de cerca por sufrirla. A él le decían “loco” y a mí también me lo dicen. Por eso me cuesta y mucho escribir sobre el “Bonva”.

Ex futbolista profesional,  ex director técnico, ex conductor de televisión y actual conductor de radio, hasta hace unos días. Pero por sobre todo eso era un comunicador y no uno cualquiera, sino que el responsable de cambiar las comunicaciones en nuestro país. Y no estoy exagerando. Hay que remontarse a como era el periodismo deportivo nacional hasta las clasificatorias para el Mundial de 1994 en USA para ver el antes y después de la irrupción del “gurú” en las comunicaciones, que tuvo su peak con las eliminatorias para Francia 98 y posterior Mundial.

El “Bonva” dejó atrás el periodismo servicial y sumiso que no criticaba a los dirigentes poderosos ni a los jugadores estrellas ni a los técnicos famosos. No tenía pelos en la lengua. Criticaba a todos por igual. Era honesto, frontal y decía lo que pensaba, no se guardaba nada. Algo poco habitual en el mundo de las comunicaciones hasta ese entonces. Nunca se había visto que un comunicador gritara a los cuatro vientos con bombos y platillos que era el mejor. Y no era soberbia. Fue el mejor.

Además de sus múltiples programas de radio que tuvo, llegó a tener su propio programa de televisión llamado “Noche de Bomba” en La Red por allá en el año 1997. Y se dio el lujo de entrevistar al entonces Comandante en Jefe del Ejército, general Augusto Pinochet. No fue fácil, lo hinchó durante un año y con su perseverancia lo logró. Había dicho siempre que su meta era entrevistar a Pinochet y lo logró. Una prueba más de que su discurso no era en el aire, él decía que los sueños eran para cumplirse, que él era el mejor, que no habían imposibles, que quería ver a su querido Chile campeón alguna vez de algo en el fútbol y lo logró en julio pasado al ver a la “Roja” por primera vez Campeón de América.

Por sus amigos y cercanos sé que fue hombre bueno con virtudes y defectos, un tipo especial. Un “loco lindo”. Por algo este domingo una multitud fue a despedirlo al Parque del Recuerdo en su último adiós. Dejó un legado en el mundo de las comunicaciones, donde destacan sus dos pichones de antaño Rodrigo Sepúlveda y Marco Sotomayor.

Y qué mejor que despedirlo con el tango “Balada para un loco” de Astor Piazolla y el “Polaco” Goyeneche…. “Quéreme así, piantao, piantao, piantao… Trepate a esta ternura de locos que hay en mí… ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!… ¡volá conmigo ya! ¡vení, volá, vení”…. Hasta siempre loco lindo… gurú del pueblo… ya emprendiste el vuelo… y como dice el tango… “volá”.

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