Columna de Francisco de la Maza: Tecnología e innovación en el combate contra la delincuencia

Por francisco de la maza

Hace poco más de un mes las municipalidades de Lo Barnechea y Las Condes pusimos en funcionamiento un sistema de globos aerostáticos con cámaras de vigilancia, dando así un paso significativo e innovador en la lucha contra la delincuencia. Esta modalidad fue adoptada luego de comprobar la efectividad del recurso, utilizado con éxito en diversas ciudades del mundo. Tiene la particularidad de que desde lo alto es capaz de detectar actividades sospechosas que pudieran ser el inicio de acciones delictuales.

En la reciente encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) frente a la pregunta  ¿cuáles son los tres problemas a los que debería dedicar el mayor esfuerzo en solucionar el Gobierno? un 60% de los encuestados ubica en primer lugar la delincuencia, los asaltos y los robos.

Ello indica que cada vez más, la delincuencia es considerada por la ciudadanía como la gran amenaza para la convivencia y subyace la apreciación que la autoridad no ha dedicado sus mayores esfuerzos para combatirla.

Es razonable el miedo y el temor de la gente porque los asaltos, violaciones de domicilio, robos, “portonazos” y las más variadas expresiones delictivas son pan de cada día.

Como ya se ha dicho, en Chile hace mucho tiempo que se cortó la cadena de prevención del delito formada por el gobierno, legisladores, jueces, fiscales y policías y esa es la causa de por qué no hay una legislación adecuada y por qué se observa tanta “mano blanda” a la hora de perseguir y castigar a los antisociales.

Por ello asumimos el desafío de incorporar nuevas tecnologías en esta tarea y principalmente, porque estimamos que la seguridad de la población es un bien común superior. Resulta inaceptable -aun cuando muchos no hagan su tarea- que se generalice la idea que la delincuencia actúa sin contrapesos y que cada vez, con más fuerza, los delincuentes se ganan la calle para apropiarse de los bienes y disponer de la vida de los vecinos.

Ante esta realidad, llama la atención las voces y acciones de personas, grupos o de una entidad fiscal, que ven en estos dispositivos la existencia de máquinas diabólicas que pretenden escudriñar en la privacidad de los residentes y violar el derecho humano de la intimidad, comparando su uso con el de aparatos para la detección de tropas y espionaje en zonas de conflicto bélico.

Este tipo de protestas -llevadas adelante por pequeños grupos- trae a la memoria la situación producida cuando la Municipalidad de Las Condes, en una acción pionera, creó su Departamento de Seguridad Ciudadana e inició los patrullajes con su personal uniformado, movilizado en vehículos con balizas y motos. En esa ocasión no faltaron aquellos que junto con ridiculizar la iniciativa, dijeron que la seguridad ciudadana se constituiría en una mano represiva, en un poder fiscalizador ilegal o en una nueva policía de carácter municipal.

Nada de eso ocurrió y hoy nuestro Departamento de Seguridad Ciudadana es un organismo respetado, querido por la comunidad y sus funcionarios permanecen estrechamente vinculados con los vecinos y sus problemas.

En la actualidad, los espacios públicos en todo el territorio nacional son controlados por cientos de cámaras. Lo mismo ocurre en áreas privadas como edificios, oficinas, instituciones bancarias, supermercados, centros comerciales o locales en general. En ningún lugar se pide autorización para grabar a las personas porque impera el principio del bien común superior que en este caso es el derecho de las personas a desplazarse con seguridad. Tampoco se ha sabido que los operadores de estos sistemas tecnológicos utilicen el material captado con otro fin que no sea el establecido.

Las cámaras instaladas en dos globos aerostáticos en la comuna de Las Condes responden al mismo principio, siempre amparado en la obligación de la autoridad de actuar de acuerdo al bien común y a los superiores intereses de los habitantes, incluida su privacidad. Hoy, cuando existe la sensación de que los delincuentes están ganado la batalla, que el Estado se ve sobrepasado y que el Gobierno poco o nada hace para reprimir la acción delictual, es necesario adoptar todas las medidas de las que se disponga para devolverles la tranquilidad a las personas y a las familias.

Y aquellos que llegan a los tribunales de justicia argumentando que los citados globos representan un “riesgo” para la privacidad y aquellas autoridades que se adelantan a calificarlos de ilegales, deben entender que quienes transgreden la privacidad y la legalidad no son estos dispositivos tecnológicos sino que los delincuentes, frente a quienes la sociedad chilena, comenzando por sus máximas autoridades, no ha sabido actuar con la fuerza y rigor que la situación requiere.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

 

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