Canciller: "Sabíamos que la posibilidad de ganar la objeción en La Haya era limitada"

"Ha sido Bolivia la que concurrió unilateralmente a La Haya y se ha negado, imponiendo condiciones inaceptables e inéditas para un diálogo entre vecinos", indicó el ministro sobre las relaciones entre ambos países.

Por PUBLIMETRO

El canciller Heraldo Muñoz analizó desde Nueva York el fallo entregado por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, asegurando que se optó por presentar la objeción preliminar respecto a la competencia del tribunal por la demanda marítima ya que “no podíamos dejar de ejercer un paso procedimental al cual Chile tenía derecho”.

En entrevista con La Tercera, el ministro de Relaciones Exteriores señaló sobre la resolución que “tiene luces y sombras. Si bien se rechazó el recurso de competencia, lo que quedó como nueva etapa del juicio es muy diferente a lo que pretendía Bolivia, pues se redujo significativamente el objeto mismo de la controversia, que ahora se convirtió en una supuesta ‘obligación de negociar’. Así, el pronunciamiento de la Corte sobre su competencia no afecta en nada nuestra integridad territorial, que es el valor que todos queríamos cautelar y que se ha visto salvaguardado ya en esta etapa procesal preliminar.

“La votación es engañosa, pues está claro que los 14 jueces que integraron la mayoría, y más aún los dos votos disidentes, decidieron recortar el caso de Bolivia, sin tocar el Tratado de 1904, que es y ha sido nuestra prioridad. Ahora, no me corresponde evaluar los procesos de toma de decisiones de la Corte, aunque no es inusual que se configuren esas mayorías. Hay fallos que incluso son unánimes”, agregó.

Consultado sobre lo enfático que ha sido el Gobierno en indicar que la decisión de impugnar fue apoyada transversalmente, el canciller manifestó que “la realidad es que los más diversos y amplios sectores argumentaron a favor de la impugnación de la competencia de la Corte. Cuando hablamos de apoyo transversal, lo hacemos para recalcar que el país actuó de manera unida y que la defensa de nuestros derechos es una política de Estado. Este es un tremendo activo del país”.

“Llegué a la convicción, después de escuchar todos los argumentos y sopesar los elementos en juego, que era una decisión razonable y adecuada. Todo el equipo compartió la misma convicción. Sabíamos que la posibilidad de ganar la objeción preliminar era limitada en razón de las tendencias de la Corte en tiempos recientes. Pero no podíamos dejar de ejercer un paso procedimental al cual Chile tenía derecho. Y la verdad es que no nos arrepentimos para nada de haber dado ese paso. Hoy el contenido de la demanda boliviana es notablemente más reducido, pues, justamente, la impugnamos preliminarmente”, añadió.

Sobre la campaña comunicacional boliviana, y si esta tuvo un efecto mayor en la Corte, Muñoz remarcó que “no”. “Otra cosa es que la campaña haya tenido un fuerte impacto interno en Bolivia, y con eco en Chile”, argumentó.

“Chile siempre ha estado abierto al diálogo con Bolivia. Incluso hemos reiterado una invitación a Bolivia a reanudar relaciones diplomáticas de inmediato y sin condiciones con el país vecino. Ha sido Bolivia la que concurrió unilateralmente a La Haya y se ha negado, imponiendo condiciones inaceptables e inéditas para un diálogo entre vecinos. ¿Qué país condiciona sus relaciones diplomáticas a una cesión del territorio del otro? Me gustaría discutir con Bolivia un plan ambicioso de integración económica, social, cultural, con miras a proyectarnos juntos y con otros vecinos al mundo y a la cuenca del Pacífico. El desafío de la integración no debería permanecer pendiente”, aseveró.

Por último, respecto a las otras derrotas nacionales en resoluciones que estuvo otro país involucrado, expresó que “vuelvo a insistir. Es difícil evaluar los fallos de acuerdo a criterios binarios de suma cero. Se trata de decisiones complejas que a veces incluyen transacciones muy relevantes. No ha habido ningún arbitraje en Campos de Hielos, sino un tratado formal entre Chile y Argentina, que ambos países han considerado satisfactorio, aprobado por los respectivos Congresos Nacionales. La sentencia del caso con Perú confirmó los principales puntos jurídicos que defendió Chile, incluyendo la existencia de un límite consistente en un paralelo y confirmando el punto de partida que sostuvimos, aunque con una línea de delimitación que se desvió en forma arbitraria”.

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