Conoce los 10 mitos respecto a la donación de órganos que hay que derribar

Desde el 2013 Chile cuenta con la Ley de Donación Universal. Sin embargo, y pese a que se esperaba que esto ayudara a mejorar la cifras, este año se lleva el récord en baja tasa de donación en la materia.

Por ANDREA FUENTES

Pese a los esfuerzos del Gobierno y organizaciones vinculadas a la materia, la baja donación de órganos existente en el país sigue preocupando, ya que las tasas se mantienen en porcentajes insuficientes para cubrir a las más de mil 500 personas que actualmente se encuentran en lista de espera.  

La Corporación del Trasplante, así como el Ministerio de Salud ahora con una campaña comunicacional, buscan revertir esta situación y sensibilizar a la población respecto a través de diversas iniciativas.

Mientras en Uruguay y Argentina hay entre 20 y 25 donantes por millón de habitantes, en Chile, según datos de la Sociedad del Trasplante, la cifra sólo llega a siete.

Para los expertos, uno de los principales obstáculos que se deben abordar a la hora de pensar en mejorar los bajos índices de donación son una serie de creencias arraigadas en la población.

En ese sentido, de acuerdo al doctor Enrique Reynolds, presidente de la entidad, uno de los aspectos más importantes radica en que la ciudadanía tenga confianza en el sistema. “Es importante que la gente sepa que no hay manipulación de ningún tipo. El sistema es un sistema justo, centralizado. Un sistema que tiene todo el respaldo del Ministerio de Salud. El sistema es justo y favorece a quien debe ser favorecido”.

El doctor señala que es necesario que la gente “se ponga en el lugar no sólo de ser donante, también en el caso de tener la necesidad de requerir de uno. A nadie se le ocurriría si tiene un hijo que necesita de un trasplante decir que no está de acuerdo con ellos. Es necesario ponerse en la situación”.

Por último, otro aspecto clave a juicio del especialista, es sincerarse con la familia. “Es importante que cada miembro de la familia pueda expresar libremente en su círculo, sin ninguna presión, si quiere o no ser donante. Cuando la persona está en situación de ser donante, ya no está viva. Entonces es la familia quien tiene la última palabra”.

De acuerdo a “la ley actualmente vigente en el país, todo el mundo es presunto donante, a menos que declare, ante notario, no serlo”. Sin embargo, más allá de la voluntad del donante, “quienes toman la decisión finalmente son los familiares, por lo que es vital conversar al respecto en vida; de manera de respetar la voluntad del fallecido”, dice Reynolds.

Aquí algunos mitos que aborda la actual campaña comunicacional desarrollada por el Gobierno para incentivar la donación.
 

Mito 1:
“Si eres donante , médicos y paramédicos te dejarán morir para usar tus órganos para trasplantes”.

Los profesionales de la salud siempre intentarán salvar la vida de las personas. Cualquier acción que no vaya en esta línea se encuentra en contra de toda ética y protocolos existentes. A esto se suma que la condición básica para ser donante es que se produzca muerte encefálica, lo que ocurre en casos muy puntuales e imposibles de prever. De hecho, se estima que sólo un 2% de los fallecidos del país pueden ser donantes, lo que hace imposible determinar si una persona con riesgo vital lo será o no.

Mito 2:
“La lista de espera favorece la donación a personas influyentes o con dinero”.

De acuerdo al Doctor Reynolds esto es absolutamente imposible, ya que existe una lista única nacional, que es manejada por un ente público, absolutamente transparente y transversal, tanto a los sistemas públicos como privados.

Mito 3:
“Existe la posibilidad de estar vivo cuando te sacan los órganos”.
La posibilidad de ser donante sólo se le plantea a la familia cuando la muerte encefálica es certificada. Esto ocurre sólo en un 2% de los casos, y nada tiene que ver con el estado de coma o vegetal.

Mito 4:
“Los órganos se venden en el mercado negro”.
De acuerdo al artículo 13 de la Ley de Trasplantes de Órganos la venta de órganos es un delito grave que está penado. En el caso de que uno venda sus propios órganos el castigo es de presidio menor en su grado mínimo, pena que aumenta en caso de que la comercialización se intente a través de un tercero. Hasta el momento, nunca se ha comprobado un caso de venta de este tipo en el país.

Mito 5:
“Al donar un órgano el cuerpo queda en mal estado y eso no permite un funeral normal, aumentando el dolor de la familia”.
Los equipos de trasplantes realizan la extracción de órganos con el máximo de respeto, por lo que esta operación se lleva a cabo intentando mantener la mayor normalidad para la familia del donante. Por lo que es falso que los familiares no puedan realizar los ritos funerarios por causa del mal estado del cuerpo del donante.

Mito 6:
“Si muero, automáticamente mis órganos son donados si no manifesté la voluntad de no hacerlo”.

El Dr. Reynolds explica que “según la ley actualmente vigente en el país, todo el mundo es presunto donante, a menos que declare, ante notario, no serlo”. Sin embargo, más allá de la voluntad del donante, “quienes toman la decisión final son los familiares, por lo cual es vital conversar al respecto en vida; de manera de respetar la voluntad del fallecido”.

Mito 7:
“Se extraen órganos que no fueron donados”.

Una vez que se certifican los protocolos que exige la donación, y que se constata la muerte encefálica, son los familiares quienes llenan formularios en los que especifican qué órganos de su ser querido donarán. 

Mito 8:
“La familia del donante se encarga de los costos del trasplante”.

En ningún caso es la familia quien asume los costos, ya que estos se traspasan al sistema de salud al que está asociado el receptor o receptores de los órganos del donante.

Mito 9:
 “La familia sabrá quienes recibieron los órganos de su ser querido”.

La donación de órganos se considera un acto altruista, solidario y totalmente anónimo. Así está estipulado en la Ley de Trasplantes de Órganos, razón por la cual la familia del donante y los receptores no tienen contacto ni se conocen.

Mito 10:
“Uno no se puede arrepentir de ser donante”.
Todos somos donantes, a menos que realcemos una declaración jurada ante notario para ser incluidos en la lista de no donantes. Sin embargo, lo más importante es el conocimiento que tiene la familia respecto a nuestra voluntad de ser donantes o no serlo, ya que son ellos quienes finalmente decidirán al respecto en caso de no estar en esta lista y calificar como posible donante.

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