Demandan a aerolínea por no permitir abordar a pasajero con perro de asistencia

La Corporación de Asistencia Judicial ya presentó una denuncia contra Lan Chile. El afectado dice que no se le permitió viajar a la Serena, ya que, por políticas internas, los vuelos a Estados Unidos y México son los únicos que permiten perros de respuesta.

Por ANDREA FUENTES

El hecho ocurrió a fines de junio. Ricardo Rojas, empresario de eventos, compró un vuelo a la Serena a través de Lan Chile. Luego, al igual como había ocurrido en otras oportunidades, incluso con la misma empresa, llamó para solicitar el servicio de perro en cabina, lo que es denominado en nuestro país como “perro de asistencia emocional”. Sin embargo, en esta ocasión, la aerolínea sorpresivamente indicó, a través de un correo, que no podría viajar con su perro Bruno ya que, “el servicio de transporte de perros de asistencia emocional aplica  sólo para Estados Unidos y México”, no para el caso de los vuelos nacionales.

Ricardo presenta principio de epilepsia y ansiedad crónica, lo cual le provoca crísis en situaciones de estrés, considerado médicamente una discapacidad. Por ello es que, desde 2011, se está sometiendo a un tratamiento compensatorio en Estados Unidos, país en que se le indicó, como parte de este proceso, la necesidad de contar con un perro de asistencia. Algo que hasta el momento le ha traído excelentes resultados.

El perro que utiliza Ricardo es un Wire Terrier, entrenado para detectar convulsiones, de manera anticipada, lo que permite prevenir un ataque de epilepsia. “Dentro de esa perspectiva, si un pasajero está arriba de un avión, a tres mil pies de altura, y sufre un ataque de epilepsia; por supuesto que el perro se transforma en un elemento vital, ya que puede salvar la vida de esa persona”, dice Paulina Bravo, abogada de la Corporación de Asistencia Judicial que patrocina la demanda que presentó Rojas contra la aerolínea.

Según indica, la empresa no le entregó ninguna explicación ni razón para justificar la medida. Sólo indicó, vía correo electrónico, que podía utilizar el servicio de mascota en bodega, lo que en su caso no significaba ninguna ayuda.

“Yo lo encontré una burla. Para ellos está bien que el perro esté arriba del avión 10 horas, pero no 45 minutos, que es lo que dura el vuelo a la Serena. Yo había viajado en otras oportunidades, pero siempre fue un “cacho”, porque se volvían locos. No sabían qué hacer. Sin embargo, siempre lo permitieron. Hasta ahora”.

El empresario indica que en otras oportunidades le preguntaron “si era ciego”, demostrando muy poca empatía con su enfermedad, ya quienes sufren de esa discapacidad no son los únicos que pueden viajar acompañados. “Yo tengo todos los certificados médicos que avalan mi derecho a utilizar un perro de asistencia”.

Para Paulina Bravo, abogada de la Corporación, este tipo de discriminación le resulta familiar. Al igual que su representado, también ha sufrido la falta de criterio por parte de las empresas aéreas. Ella es ciega y, tal como le habría ocurrido a Ricardo junto a su perro Bruno, fue impedida de abordar un vuelo. “De hecho, yo iba a viajar a Punta Arenas precisamente para promover los derechos de las personas con discapacidad, y para trabajar en contra de los actos de discriminación. Sin embargo, me tuve que quedar en Santiago, porque Sky Airlines no me permitió viajar con mi perrito”.

Doble Discriminación

Basado en la Ley 20.609 (Ley Zamudio), y patrocinado por la Corporación de Asistencia Judicial Metropolitana, Ricardo dice que buscará “que a nadie más le pase una situación como ésta. Que te tengan una hora parado y que te hagan ver como un loco. Me sentí pésimo. Sentí como que me dijeron tú eres enfermo, no nos sirves acá, ándate a Estados Unidos o a México”.

Al respecto, Paulina Bravo indica que en esta caso hubo una discriminación doble, ya que no sólo habrían estado vulnerados los derechos que garantiza la Ley Zamudio. “También se atenta contra los derechos como consumidor, ya que él pagó por la prestación de un servicio que la empresa se negó a prestar única y exclusivamente porque viajaba con un perro. Que dicho sea de paso está absolutamente entrenado y autorizado por la legislación”.

Para la profesional, es importante que las empresas tengan más criterio respecto al tema de la discapacidad. “Esto no es primera vez que ocurre. No es posible que se siga abusando y vulnerando los derechos de las personas con discapacidad.. Que se impida el trabajo de un perro indispensable para la autonomía de una persona simplemente porque a la línea aérea se le ocurre que excepcionalmente para ellos no se debe ejercer ese derecho. Chile ratificó hace mucho tiempo la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Ésa norma en Chile tiene rango constitucional. Es una norma de derechos fundamentales. Por lo que esto va mucho más allá de las disposiciones reglamentarias que pretende hacer valer una línea aérea para vulnerar derechos humanos, derechos fundamentales de las personas”.

Por su parte, Lan Chile indicó que no se referirán al tema porque hasta el momento no han sido informados de la denuncia interpuesta por Rojas, ni tampoco quejas en su servicio al cliente. Señalaron que actualmente están recabando los datos para comunicarse con el posible afectado, y también que la empresa ofrece la posibilidad que las personas que requieran el servicio de vuelo en cabina para los perros de asistencia, siempre y cuando se presenten los certificados médicos pertinentes y se certifique el debido entrenamiento del animal.

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