Comprar un departamento para arrendarlo: una tendencia que aumenta

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Pablo Contreras Pérez

 

Pese a la desaceleración económica que vive actualmente nuestro país, sumado a los elevados precios, el área de la venta de viviendas no se ha detenido al mismo ritmo y sigue creciendo pese a la sorpresa de algunos.

 

Sin embargo, esta situación se debe a un fenómeno cada vez más creciente. Las personas compran inmuebles, pero no viven en ellos ¿por qué? Debido a que los ponen en arriendo. No es un modelo de negocio nuevo, pero que este año ha mostrado cifras llamativas para la industria, que ve como razón principal a la reforma tributaria.

 

De hecho, desde Brotec-Icafal afirman que en sus proyectos tienen 60% de compras hechas por inversionistas, versus compradores que vivirán en su departamento.

 

En la región Metropolitana, las comunas de Santiago Centro, Ñuñoa y Providencia concentran esta tendencia debido a sus buenas conexiones con servicios.

 

Son los departamentos los que más concentran este tipo de negocio. “Los inversionistas sobre todo privilegian departamentos de 1 y 2 dormitorios con 1 baño, a partir de 30 m², que generan alta rentabilidad en el corto plazo. Se concentra en segmentos en torno a las 1.000-3.000 UF”, afirma Andrés Ergas, gerente comercial de Ralei Grupo Inmobiliario.

 

A su vez, Ergas da cuenta de que el 75% de las compras en sus proyectos ubicados en Santiago Centro, Las Condes, Independencia y Ñuñoa corresponden a inversionistas hormiga, family offices o fondos de inversión, aunque hay otro dato más llamativo. “También hemos detectado que muchos profesionales jóvenes, solteros, especialmente mujeres, están empezando a invertir. Tienen buenas rentas y aún viven en la casa familiar, por lo que aprovechan este periodo para arrendarla”, resalta el ejecutivo.

 

Uno de los motivos para que las personas piensen en este negocio es que su bajo riesgo. “Requiere de un bajo capital inicial y actúa como un seguro de vida. En general, los rangos de rentabilidad anual se mueven entre el 6% y el 10%”, destacan desde Brotec-Icafal.

 

Y aunque por efecto de la reforma tributaria, comenzará el cobro del IVA a partir de 2016, desde el sector aseguran que la demanda de parte de este tipo de inversionista no decaería. “Este segmento de mercado seguirá invirtiendo y mantendrá una participación interesante, sostiene Ergas.

 

 

“Están dadas las condiciones para invertir”

 

Desde el punto de vistas de tasas de interés y diversidad de la oferta, están dadas las condiciones. Lo importante es que la gente tenga flujos de ingresos estables en el tiempo, y se sienta seguro con la decisión. De lo contario no lo recomendaría”, afirma Mario Valenzuela, vicedecano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, respecto de las personas que se decidan a entrar a este negocio.

 

Aunque advierte que, según sus apreciaciones, el aumento del IVA en 2016 ya está incorporado en los valores actuales de los inmuebles, éstos aún pueden subir más. “Si uno analiza el Índice Real de Precios a la Vivienda, mirando su progreso y alza de cerca de un 10% anual en los últimos 12 meses, uno puede estimar que un 5% de ese aumento se produce en efecto por este impuesto“, añade.

 

Pese a ello, si ya se entusiasmó y quiere ser un pequeño inversionista más, el académico recomienda “comprar departamentos pequeños en Santiago, que tienen un amplio mercado de jóvenes y adultos. En sectores que están transformando suelos y que tienen acceso a red de Metro y a una amplia oferta de servicios de salud y de educación y comercio, al igual que de áreas verdes, tales como Providencia, Ñuñoa, Macul y Santiago Centro”.

 

Además aconseja aprovechar las actuales bajas tasas de interés en créditos hipotecarios, aunque sólo si existe la suficiente seguridad laboral.

 

Respecto de la influencia que este fenómeno se pueda dar en el precio de los arriendos, Valenzuela es cauto, porque pese al aumento del IVA en 2016 y la compra de departamentos por inversión pueda empujar los valores a la baja, la actual situación económica “promueve que se postergue la compra de viviendas y genera una mayor preferencia por los arriendos”, puntualiza el economista.

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