El fin del embargo en RCA puede disparar el comercio de diamantes de sangre

Amnistía Internacional pidió al gobierno de República Centroafricana confiscar los diamantes vendidos por las compañías del país que no realizan un control riguroso sobre su origen, al estimar que financian a las milicias armadas responsables de masacres y robos.

Por EFE/IA

El levantamiento parcial del embargo a la exportación de diamantes en República Centroafricana puede disparar el comercio de los llamados “diamantes de sangre”, alertó hoy Amnistía Internacional (AI).

Según un informe publicado por la organización, desde que el embargo entrara en vigor en mayo de 2013, varias empresas locales han estado comprando diamantes valorados en millones de dólares, pero no han seguido los procedimientos legales para garantizar que no proceden de zonas explotadas por las milicias locales.

“Si las empresas han comprado diamantes de sangre, no debe permitírseles beneficiarse de ellos”, manifestó Lucy Graham, asesora jurídica del Equipo sobre Empresas y Derechos Humanos de Amnistía Internacional.

Las tres mayores empresas de compra de diamantes de RCA cuentan con un inventario de diamantes de 66.000 quilates por valor de unos 7,8 millones dólares.

“El Gobierno debería confiscar los diamantes de sangre, venderlos y utilizar el dinero para beneficio público”, añadió Graham.

República Centroafricana es uno de los países más pobres del mundo y antes del conflicto la venta de diamantes suponía prácticamente la mitad de sus exportaciones y un 20% de los ingresos de su presupuesto nacional.

La prohibición de las exportaciones impuesta por el Proceso de Kimberley, una iniciativa de gobiernos, empresas y de la sociedad civil para impedir el comercio internacional de diamantes de sangre, se levantará parcialmente cuando el Gobierno de RCA cumpla una serie de condiciones exigidas por la organización el pasado julio.

Entre los requisitos exigidos destacan que los diamantes procedan de zonas controladas por el Gobierno o que no haya rastro de actividad sistemática de las milicias en la extracción de los diamantes, algo que por ahora no se cumple en ninguna región del país, según AI.

Tras entrevistar a numerosos mineros y comerciantes, AI ha concluido que las milicias locales -los anti-Balaka cristianos o animistas y los Séléka, de mayoría musulmana- se benefician del comercio de diamantes ya sea controlando explotaciones mineras o extorsionando a los propios mineros.

A pesar del embargo, Naciones Unidas calcula que solo entre mayo de 2013 y noviembre de 2014 se podrían haber sacado del país alrededor de 140.000 quilates, aunque muy pocos han sido detectados y confiscados en el mercado internacional, por lo que se teme que la mayoría han sido vendidos.

Desde finales de 2012 República Centroafricana se encuentra inmersa en una espiral de violencia sectaria que ha causado la muerte de miles de personas y ha obligado a casi un millón a huir de sus casas; y cuenta con un gobierno interino incapaz de garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

A pesar de que hay desplegados unos 10.500 efectivos de la Misión de la ONU en la República Centroafricana (Minusca) y otros 900 de la Operación Sangaris, organizada por Francia, los combates entre las milicias locales siguen sucediéndose y desde el fin de semana han muerto unas 40 personas y cientos han resultado heridas.

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