Columna de Joel Poblete: "Puente de espías", Spielberg, cada vez más clásico

Por joel poblete

En una temporada cinematográfica donde ya hemos visto varios ejemplos de producciones centradas en espías y agentes secretos -“Kingsman: el servicio secreto”, “Spy: Una espía despistada”, “Misión: Imposible 5: Nación secreta”, la reciente “El agente de C.I.P.O.L.” y la próxima a estrenarse nueva entrega de James Bond, “Spectre”-, casi todos en tono de comedia, este nuevo film ocupa un lugar especial por derecho propio.

De partida, porque aunque su tono tiene características de thriller, no ofrece grandes estridencias, efectismos ni un derroche de efectos especiales, y prefiere confiar en su historia y personajes, basados en hechos reales; además, está dirigido por uno de los cineastas estadounidenses más emblemáticos de las últimas décadas: Steven Spielberg.  

Instalado en el imaginario colectivo con hitos del cine fantástico y de aventuras, consagrado por los críticos y la academia con sus cintas más “serias”, ya hace mucho que Spielberg puede asumir los riesgos que quiera sin temer a cómo será recibido, incluso aunque los resultados sean irregulares y decepcionantes hasta para sus admiradores, como en “La terminal” o la cuarta entrega de Indiana Jones.

En el caso de “Puente de espías”, quizá en rigor son pocos los riesgos que corría, y se puede decir que se trata de una producción “menor” en el contexto de la filmografía del realizador, pero eso no disminuye sus evidentes logros. Aunque su cine nunca ha ocultado sus deudas y homenajes con los grandes autores del pasado, desde fines de los años 90 los trabajos de este realizador han evidenciado un clasicismo formal cada vez más manifiesto y efectivo, que afortunadamente se siente menos impostado que en otros colegas.

Sus dos anteriores películas, “Caballo de guerra” y “Lincoln”, acentuaban esa impresión, y “Puente de espías” sigue esa misma línea. Ambientada en 1962, se centra en los esfuerzos de James Donovan, abogado especializado en seguros que termina convirtiéndose en pieza clave para negociar un intercambio de prisioneros entre Estados Unidos y la Unión Soviética en un momento álgido de la Guerra Fría, lo que lo obligará incluso a viajar al agitado Berlín que veía cómo se erigía su tristemente célebre muro.

Inteligente y entretenida, con un buen guión en el que colaboraron los hermanos Coen, la película parte muy bien y aunque después se vuelve más convencional en su desarrollo y en su mirada a la intolerancia y el conservadurismo que en esos años ya se escudaba en el patriotismo, no se puede cuestionar su excelente factura y la madurez y fluidez de la puesta en escena de un Spielberg cada vez más clásico.

Destacan en especial la ambientación de época, la fotografía del siempre notable Januz Kaminski y la sutil y efectiva banda sonora de Thomas Newman, en esta ocasión sustituyendo al clásico colaborador de Spielberg, el octogenario John Williams.

Y por supuesto, su elenco, encabezado por un sobrio y acertado Tom Hanks, en su cuarta colaboración con el cineasta, en un rol humano y lleno de integridad que en otros tiempos habrían encarnado James Stewart o Gregory Peck.  

“El botón de nácar”

Estrenado mundialmente en la competencia oficial del Festival de Berlín, donde obtuvo el Oso de Plata al mejor guión, el más reciente documental de Patricio Guzmán continúa explorando las ideas que el realizador chileno ya comenzara a desarrollar en la elogiada y premiada “Nostalgia de la luz”, enlazando la fascinante naturaleza de nuestro territorio con los hechos históricos que conforman un pasado estremecedor.

En esta ocasión a partir del agua, vuelve a abordar misterios de alcance cósmico, conectándolos con el dolor de nuestra historia, en este caso con los habitantes originales de la Patagonia y también con los presos políticos de la dictadura.

El resultado, de incuestionable belleza visual, puede generar opiniones diversas por su personal enfoque temático y narrativo: algunos se emocionarán de inmediato y volverán a aplaudir a su autor, mientras otros no terminaremos totalmente convencidos o entusiasmados con la propuesta.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

 

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