Expertos explican malos resultados del SIMCE de educación física y dan tips para revertirlos

El sedentarismo y la mala alimentación se arrastran desde la primera infancia. Sin embargo, aún es tiempo de cambiar los hábitos.

Por Fabiola Romo

El 41% de los escolares chilenos de octavo básico tiene obesidad o sobrepeso. Así de revelador fue el SIMCE de educación física, aplicado entre noviembre y diciembre de 2014 a 9.919 mil estudiantes. El examen determinó que el 25% de los estudiantes de dicho curso tiene sobrepeso, mientras que el 16% es obeso.

“Este es un resultado que viene de antes de llegar a octavo básico. Es exceso de comida, falta de actividad física, falta de flexibilidad y falta de capacidad aeróbica. Esto es falta de entrenamiento”, afirma María Luisa Aguirre, pediatra-nutrióloga de Clínica Dávila. 

La triste realidad de los altos índices de obesidad en los niños va de la mano con el sedentarismo que caracteriza a muchos chilenos. “Hay un problema cultural. El ser humano es como una máquina que necesita gastar energía, por lo que el ejercicio debe ser inherente al ser humano e ir más allá de hacer algo entretenido. Las cifras de obesidad no se vana recertir si la actividad física no pasa a ser un hábito. Que los niños hagan deporte ligado a cómo los papás manejan las cosas en la casa”, dice Diego López, profesor de educación física y magister en medicina y ciencia del deporte.

En ese contexto, la deportóloga miembro del comité ejecutivo de la Coalición Mover y directora académica de post grados de la Facultad de Medicina de la Universidad Mayor, Sandra Mahecha, explica que los niños pasan más tiempo entreteniéndose con la televisión, con internet o jugando con el teléfono. Al quedarse en esos comportamientos sedentarios, difícilmente los niños logran cumplir con la recomendación diaria mínima de una hora de actividad física moderada.

Tips para revertir el sedentarismo

Alimentar a los niños en forma saludable y hacer actividad física en familia es la clave para revertir las alarmantes cifras del SIMCE de educación física, según los expertos. “Bastaría con salir a jugar todos los días al menos una hora diaria y, adicionalmente, a partir de los 10 años comenzar a practicar un deporte”, señala la nutrióloga María Luisa Aguirre, quien definitivamente sacaría del menú de alimentación las bebidas y los jugos.

Para la deportóloga Sandra Mahecha, el problema del sedentarismo es de todos, partiendo por los padres que sirven como ejemplo. “Los padres físicamente activos tienen hijos más activos. Si no está el ejemplo, difícilmente los niños serán activos. Además hay que sacar a los niños de la casa, esa es la mejor estrategia. Si el niño está en un parque, en una plaza, en una cancha o en un club no hay que decirle que se mueva, lo hará naturalmente, pero si lo dejamos en casa difícilmente se va a mover”, afirma.

Según la académica de la Universidad Mayor, que tomó la bandera de lucha contra el sedentarismo a través de Mover, sería ideal que los colegios pudieran poner la educación física como parte integral de la formación de los niños. “De nada me va a servir saber historia, matemáticas o lenguaje si voy a ser un enfermo. La actividad fÍsica y la alimentación saludable deberían ser enseñados como hábitos y reforzadas en el ambiente escolar”, dice.

Consejos de alimentación

El equipo de nutricionistas del programa Vivir Bien de Sodexo B&I, entregó ocho recomendaciones para alimentar a los niños adecuadamente.

1.Procure que los niños entiendan que la comida es necesaria para desarrollarse y no que lo asocien a un premio o castigo.

2.Evite ocupar distractores como la televisión o juguetes a la hora de comer.

3.Prefiera celebrar con los niños acontecimientos importantes como por ejemplo actividades al aire libre, juegos didácticos, etc. en vez de golosinas, comida chatarra o en torno a la comida.  

4.Intente programar las comidas de sus hijos. Si alguna vez le falta el tiempo opte por sándwiches saludables, frutas acompañadas de lácteos descremados sin azúcar y frutos secos, ensaladas con huevo duro o atún al agua.

5.Lea y compare las etiquetas de los alimentos. Prefiera siempre los que tienen menos grasas, azúcar y sal (sodio).

6.Incentive el consumo de frutas y verduras durante el día. El ideal es 3 porciones de verduras y 2 de frutas al día, y prefiera este tipo de alimentos a la hora de colación en vez de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal.

7. Ofrézcale a los niños agua natural para beber. Lo importante es que adquiera el hábito y llegue a consumir entre 5 y 6 vasos de agua al día.

8.Promueva la actividad física en los niños. La recomendación de la OMS es que tengan al menos una hora de juegos al aire libre diariamente. Aproveche de realizar actividades en familia que impliquen movimiento.

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