Miles de alemanes se manifiestan pidiendo deportaciones masivas de extranjeros

Una manifestación convocada por el movimiento racista e islamófobo Pegida reúne en Dresde a más de 20.000 personas

Por agencias

Las dos Alemanias se enfrentaron este lunes en las calles de Dresde. Dos días después del atentado xenófobo contra la nueva alcaldesa de Colonia, unas 20.000 personas celebraron el primer cumpleaños del movimiento islamófobo Pegida con un discurso endurecido que pide “deportaciones masivas inmediatas”. Separados por un millar de policías, en torno a 15.000 manifestantes proasilo reclamaban “corazón en lugar de odio”. Pegida vuelve reforzado por la oleada migratoria que preocupa a todo el país. “¡Merkel, fuera!, ¡Merkel fuera!”, rugían.

 El portavoz del Ministerio del Interior explicó en una rueda de prensa que estos movimientos “propagan resentimientos contra refugiados, inmigrantes y musulmanes“, además de que la  “violencia potencial en estas manifestaciones ha aumentado considerablemente”.

El propio ministro de Interior, Thomas de Maziere, del partido de Merkel, la Unión Cristianodemocrata (CDU), aseguraba el domingo en la televisión pública que  “ya está claro que quienes organizan estas protestas son extremistas de derechas” y añadía que “hablan de todos los refugiados como criminales, de todos los políticos como traidores de la patria. Eso está fuera de todo consenso democrático”.

En las pancartas de los manifestantes de  Pegida pueden leerse consignas contra el capitalismo, el gobierno alemán, la inmigración en masa y los refugiados en general, todo mezclado. Si hace un año el movimiento nacía y pasados unos meses decaía y parecía haber desaparecido, ahora ha vuelto con una fuerza renovada con la excusa de la crisis migratoria.

Frente a ellos, alrededor de 14.000 ciudadanos se sumaron a las contramanifestaciones convocadas a favor de la tolerancia y contra la xenofobia.

El ministro de Justicia, Heiko Maas, prometió hoy perseguir cualquier comportamiento racista o de incitación al odio, pero afirmó que, en el actual clima que se vive en el país, cada ciudadano debe asumir su responsabilidad y no callar ante comentarios o actos xenófobos en su entorno.

 

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