Carolina Goic:“Felipe Berríos tiene la valentía que tenía el padre Hurtado”

Hoy 23 de octubre se cumple un década desde que Bendecido XVI concretara la canonización del padre Alberto Hurtado. La senadora de la Democracia Cristiana sincera los pensamientos que le evoca la figura del segundo santo de nuestro país.

Por Daniel Inostroza

Se conmemoran diez años desde la canonización del Padre Alberto Hurtado el 23 de octubre de 2005, a cargo del Papa Benedicto XVI en el Vaticano, lo que lo convirtió en el segundo santo de nuestro país, luego de la figura de Santa Teresa de Los Andes. La vicepresidenta de la Democracia Cristiana se refiere al mensaje del padre Hurtado, su legado y la vigencia de éste en la sociedad actual.

¿Qué representa para ti en lo personal y también para la sociedad chilena la figura del Padre Alberto Hurtado?

– Es una figura tremendamente atractiva, en términos de su aporte no sólo a la Iglesia Católica sino también a la sociedad chilena, y hoy a diez años de su canonización su legado y su mensaje están más vigentes que nunca, y nos interpela también, sobre todo en tiempos de cuestionamientos a la Iglesia Católica, pero también a la actividad política.

San Alberto hurtado dejó como legado una gran obra como es el Hogar de Cristo, pero su trabajo trascendió esto a mucho más ¿qué es lo que más rescatas de su vida?

– El Hogar de Cristo es probablemente lo primero que se nos viene  a la mente, pero de su historia yo creo que su principal obra fue el afán de justicia social y su lucha por instalar la justicia social como algo fundamental en la sociedad chilena. En un tiempo donde el país era mayoritariamente católico y con una fuerte presencia de la elite, él fue capaz de denunciar grandes injusticias, pero sobre todo de interpelar desde el punto de vista de las creencias del mundo católico en la actuación, porque el nunca habló desde la teoría, lo hizo desde la realidad y la práctica.

¿Alguna experiencia cercana que compartir con nosotros con la figura de San Alberto Hurtado o del Hogar de Cristo?

– Soy asistente social de profesión, soy católica y muy creyente, entonces en la figura del Padre Hurtado hay una fuente de inspiración muy fuerte y en lo personal me marcó mucho su compromiso social con los más necesitados. Creo que en eso él es un ejemplo, que tiene que ver con actuar no sólo porque lo diga una norma o un programa, sino que porque tenemos el compromiso y la obligación moral y ética de ponernos en el lugar de la persona que sufre y hacernos cargo de estas injusticias desde esa perspectiva.

¿Y como referente de esta nueva generación de la clase política ¿cómo toca el legado de San Alberto Hurtado a la forma de hacer política hoy en estos nuevos representantes?

– El padre Hurtado nos entrega contenido, testimonio, que es súper importante porque es relevante también vivirlo en persona, pero también la legitimidad de la necesidad de hacer cambios más profundos. Porque en el fondo esa era su línea, de invitar a los jóvenes, de sacarlos a conocer la realidad, y después venía la recepción sobre cómo uno actuaba para cambiar la realidad.

Hoy vemos una notoria falta de credibilidad en la Iglesia Católica producto de situaciones que son ajenas a la figura de San Alberto Hurtado, no obstante ¿falta alguna figura en la Iglesia Católica que inspire y se asimile a ese importante rol que cumplió él?

– Creo que hay muchos sacerdotes que en su trabajo cotidiano reflejan también ese espíritu, en eso la Iglesia es mucho más que algunos sacerdotes, porque hay que ser justo y dejar claro que la Iglesia es mucho más, y en eso hay varios que son reconocidos por su cercanía con la comunidad, por su vida austera,  pero por sobre todo por su valentía, que es lo que marcó también la vida del padre Hurtado, su rebeldía con lo tradicional en tiempos que era muy difícil serlo, donde tenías una elite y donde además él fue capaz de interpretar un cambio ideológico y cultural de manera muy visionaria respecto del tiempo que le tocó vivir.

¿Alguno en particular que se asemeje hoy a su figura?

– Encuentro en testimonios como los de Felipe Berríos la valentía para romper esquemas que tenia el padre Hurtado, pero siempre en función de las personas más necesitadas y del afán de justicia social, que se ponen por sobre otros cuestionamientos que pueden venir de sectores que buscan mantener las cosas como están. En el fondo, esa Iglesia profunda en la que uno cree y que uno espera ver reflejada ojalá marcando pauta, porque esos son los temas que la Iglesia tiene hoy día toda la validez para poner en la mesa.

Porque el mensaje del padre Hurtado fue una expresión para el mundo católico y también para el mundo no creyente, porque al mundo creyente el les decía ‘¿qué haría Cristo en mi lugar?’; pero eso lo puedes llevar también a lo cotidiano cuando tenemos la obligación de preguntarnos ‘¿qué estoy haciendo para superar el sufrimiento humano?’.

Daniel Inostroza
@D_Inostroza

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