Columna de Beatriz Sánchez: Manga ancha

Por beatriz sánchez

Creo que hoy para nadie es un misterio que la desigualdad es lo que está desangrando a Chile. Que haya chilenos de primera y de segunda, comunas, transporte, salud, colegios, universidades. Hacia dónde miremos vemos una sociedad construida en base a privilegios y diferencias.

Creo sí que hemos llegado a un punto de no retorno. A un momento en que esto ya no es aceptable. A una etapa donde se denuncia, donde no cabe mirar para el lado, donde no entra la resignación, donde no vale el “siempre ha sido así”.

Es por eso que resulta extraño, impactante y hasta sospechoso el silencio instalado en lo que puede transformarse en el mayor fraude de una institución pública. El mayor robo de platas del estado, de platas que hemos puesto todos nosotros a través de los impuestos. Me refiero al “Milicogate”.

Desde agosto de este año que el periódico The Clinic inició la publicación de una serie de reportajes de lo que llamó “Milicogate”. Se trata de antecedentes de una investigación judicial que llevan adelante en paralelo la justicia militar, la fiscalía y el Consejo de Defensa del Estado por diez millones de dólares que se habrían sacado de los fondos reservados del cobre para gastarse en fiestas, caballos, mujeres y casinos.  La investigación y los reportajes son del periodista Mauricio Weibel.

En resumen se trata de platas sacadas del fondo por boletas falsas e ideológicamente falsas, por miembros del Ejército entre los años 2010 y 2014.  Platas que por ley son gastadas por el Ejército, destinadas por El ejército y fiscalizadas (ahora sabemos que mal fiscalizadas) por el propio Ejército.

¿Cómo es posible que un cabo que trabajaba en la administración, sacara plata de este fondo, gastará mil 400 millones de pesos en un casino cercano a Santiago y nadie se diera cuenta? ¿Cómo es posible que un general diera la instrucción hace unos años de no verificar boletas ni facturas sino pagarlas? ¿Cómo es posible que una de las empresas proveedoras del Ejército que está investigada por entrega de boletas falsas presente domicilio en un sitio erizo de Estación Central? ¿Cómo es posible que en tres años se gastarán 10 millones de dólares mediante engaños y nadie adentro del Ejército se diera cuenta?

De acuerdo a la investigación, sí fue posible.  Y fue posible (aún lo es) porque las platas del fondo reservado del cobre NO tienen ningún tipo de fiscalización.  Sí, están leyendo bien, NO tienen ningún tipo de fiscalización. No las revisa ningún ente externo al propio Ejército, no están sujetas a contraloría como todo el aparato público. Son cinco mil millones de dólares (cifra actual) sobre la que se opera en el mayor de los secretismos. En otras palabras, hay “manga ancha” para el Ejército.

¿Por qué después de 25 años de terminada la dictadura aceptamos los “amarres”, la “manga ancha” que aún gozan las Fuerzas Armadas? ¿Por qué aceptamos aún todos sus privilegios? ¿Hasta cuándo?

No sólo están los secretos fondos reservados del cobre que en los últimos 20 años han potenciado un gasto de 20 mil millones de dólares en armamento y repuestos. ¡Sí, 20 mil millones de dólares!  Está también la justicia militar, un sistema secreto donde se juzga a superiores y que entrega penas bajas (hasta el momento por el “Milicogate” hay cinco detenidos, un coronel y cuatro suboficiales, de no creer). A esto sumamos un sistema de pensiones que es la envidia de nosotros el resto de los chilenos, porque está -en cifras- a años luz de lo que serán nuestras jubilaciones. Hay realidades paralelas. Una para las Fuerzas Armadas, otra para el resto de los chilenos.  Hay “manga ancha”.

Espero sinceramente que el caso “Milicogate” se destape, se conozca y se juzgue a todos los responsables, y el “hilo no se corte por lo más delgado”. Hasta el momento, reitero, sólo hay cinco detenidos y están en las cabañas de lo que era el penal Cordillera, porque aún sigue funcionando, hoy es parte del Comando de Telecomunicaciones. Pero reconozco que no es buena señal que las autoridades no hablen del tema. Ni el ex ministro de Defensa y actual ministro del Interior, ni el actual ministro de Defensa.

Pero también espero que de una vez por todas se revisen, se cambien y se transparenten estos amarres del pasado. No puede existir un fondo reservado del cobre, sin fiscalización, con las carencias que Chile tiene. No puede existir una justicia militar que vuelva “intocables” a los altos mandos. Y debe revisarse un sistema de pensiones que implica millonarios gastos al Estado, donde hay más población pasiva que activa, cuando el resto de los chilenos recibe 150 mil pesos de jubilación.

Las opiniones aquí expresadas no son responsabilidad de Publimetro

 

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