El ingeniero Alberto Hurtado: "Mis compañeros me prenden velitas cuando trabajan horas extra"

Este viernes se cumplieron diez años de la canonización del creador del Hogar de Cristo. Un hombre importante para la historia de Chile, pero que para quienes comparten su nombre, se transforma a veces en una situación más que divertida.

Por Nathaly Lepe

REVISA ESPECIAL A 10 AÑOS DE LA CANONIZACIÓN DEL PADRE HURTADO

Treinta años después de la muerte del Padre Alberto Hurtado, el reconocido padre reencarnó en un pequeño que más tarde se convertiría en ingeniero. Eso sí, lo que reencarnó fue sólo su nombre, el que fue elegido para este pequeño, que hoy ya siendo un hombre relata cómo ha sido compartir parte de la vida de un santo. 

Alberto, de 33 años, se declara cercano a la Iglesia Católica y aunque no le desagrada compartir su nombre con alguien tan importante para el país -por la labor social que realizó el religioso- sí reconoce que siempre ha sido el blanco de las burlas de sus amigos. Aunque de varios desconocidos también. 

“Es como una cruz divertida”, dice antes de relatar con mucha gracia las bromas de las que ha sido blanco por llamarse Alberto Hurtado. 

“Desde cuando empecé a trabajar siempre me molestaban, me dejaban papelitos y velitas en mi puesto de trabajo con ‘gracias por trabajo concedido’, cuando tenían que trabajar de noche mis compañeros, cuando tenían que hacer cambios de equipo, me dejaban velas”, ríe. 

Alberto agrega que está prácticamente acostumbrado a que la gente asocie su nombre con el del santo y no se aguantan las ganas de gastarle alguna broma. 

“Más de alguna vez me ha pasado cuando pido comida a algún lugar para que me lo pasen a dejar a la casa y cuando doy mi nombre también, se matan de la risa y me dicen ‘podríamos decir que usted es el Padre Alberto Hurtado´, eso siempre pasa, sobre todo en las pizzerías”. 

Sin embargo, al parecer sí cuenta con la paciencia de un santo, porque señala que nunca se ha molestado con las bromas. 

“Son tallas, yo me lo tomo siempre con harto humor”. 

“Al final te agarran harto para el leseo, y te dicen tú debes ser buena persona igual que el santo, te portas bien, siempre es la misma talla. O cuando me quieren pedir algo citan la frase del padre Alberto Hurtado: ‘hay que dar hasta que duela’”. 

Sobre el origen de su nombre, Alberto cuenta que aunque va de la mano a una persona tan importante, sus padres no lo eligieron por eso. “Dio la coincidencia que el nombre cuadró bien con el apellido, por eso terminé llamándome Alberto Hurtado y eso ya es historia antigua”.

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