Felipe Berríos: "El Padre Hurtado se iría contra el abuso dentro de la Iglesia"

Fundador de Techo e Infocap, el jesuita actualmente instalado en el campamento La Chimba, de Antofagasta, habla acerca de uno de los hombres claves de la congregación a la que pertenece.

Por publimetro

¿Qué ha significado para usted el padre Hurtado?

– Ha sido un regalo para Chile y para mí. Él, a pesar de haber sido un jesuita que vivió antes del Concilio Vaticano II, encarnó sus ideales. En la Iglesia chilena hemos tenido un retroceso y no se aplican. El padre Hurtado vivió una iglesia volcada hacia afuera, de los que más sufren, los apartados, de alegría, de buena noticia.  De un lenguaje entendible, a lo que nos llama el Papa hoy, a salir a la calle a mezclarse.

Muy diferente a la de hoy…

– No es como la que vemos hoy, una Iglesia jerárquica retraída, con miedo, con cierto abuso de poder y que no habla un lenguaje que llega a la gente, ni con la preocupación de los cambios que se están viviendo en Chile, con un país más democrático.

¿Soberbia?

-Habría que hacer una distinción porque la iglesia, como la veía el Concilio Vaticano II y como la vivió el padre Hurtado es de la gente común y corriente, gente sencilla. El problema está centrado en la jerarquía, esa lejanía de los problemas de la gente y de sus problemas la hace parecer y actuar con bastante soberbia.

¿Cómo conoce al padre Hurtado?

– Tengo 56 años, el padre Hurtado murió el 52, pero fui testigo de cómo marcó la provincia chilena y las obras como Revista Mensaje, el Hogar de Cristo, todo trabajo con los jóvenes están marcados por la impronta del padre Hurtado.

¿Alberto Hurtado lo inspiró al punto de motivarlo a ejercer el sacerdocio?

– No influyó en eso. Creo que sí influyó en el sentido de que marcó la provincia chilena. Yo (estudié en el San Ignacio) y ahí no se podía ser cristiano si no había un compromiso social y no se podía seguir a Cristo sin jugársela por los demás, sin hallar a Cristo en el otro. Eso me fue marcando profundamente. No sabía que esa era la influencia del padre Hurtado, que nos hace mirar el evangelio de una manera muy coherente. Después fui recapacitando y una vez ya en la compañía (…) comprendí que la manera de mirar el evangelio y vivirlo en la provincia con alegría y compromiso, era la huella del padre Hurtado.

¿Cuáles son los principales valores del padre Hurtado?

– Todo el malestar que hay en los católicos y no católicos hoy con la Iglesia Católica jerárquica refleja que la gente desea ver y ser parte de la Iglesia que vivía el padre Hurtado, una Iglesia de un lenguaje sencillo, volcada hacia afuera, que hable un lenguaje sencillo, que los más pobres no son visita sino parte de la Iglesia, una Iglesia Católica alegre, que acoge a todo el que se ha equivocado, ese ‘contento, señor contento’ y esa pregunta, ‘¿qué haría Cristo en mi lugar?’ en todas las situaciones sin hacer distinción de personas, esa propuesta sigue viva y es lo que la gente está esperando, esa es la Iglesia que queremos ver de nuevo con fuerza.

¿Qué pasa que el mensaje del padre Hurtado no logra fluir? ¿Hay ahí un cuestionamiento del que debería hacerse cargo la Iglesia?

-Creo que el problema no está en la Iglesia, que sigue viva. A la Iglesia me refiero a los pobladores, a la mujer que amasa el pan, a la religiosa que va al hospital, al cura que va a las cárceles, esa Iglesia sigue viva, el problema está en la jerarquía, en obispos que se escuchan a sí mismos y no están escuchando a la gente, que se quedan un poco callados ante la insistencia del Papa de salir a la calle, de mezclarse con la gente, de armar lío, como él dice. La Iglesia que quiere al padre Hurtado, católicos o no católicos, creyentes o no creyentes, los mismos que se entusiasmaron con la Iglesia que proponía el cardenal Silva Henríquez. Nosotros, con un gobierno laico, La Moneda mandó a imprimir la moneda más grande que hay en Chile (de $500) tiene la cara del cardenal católico, eso porque más allá de si uno cree o no, la gente busca en la iglesia una vivencia del evangelio, de la entrega a los demás, eso sigue vivo, el problema se traduce en las jerarquías y en un cierto grupo de la jerarquía que realmente no llega a la gente ni la sabe interpretar ni los ven como pastores.

Si el padre Hurtado estuviera vivo, ¿cómo cree que enfrentaría  lo que pasa en Chile en el ámbito de lo social?

– Él sigue vivo en la gran mayoría de la gente que quiere reformas estructurales para hacer un país más participativo, más democrático, en el que funcione más la meritocracia, quiere un país donde no nos veamos como competidores ni consumidores sino como ciudadanos, con más alegría, más unión. Él lucharía porque eso fuera posible.

¿Qué cree que haría en temas de educación, reivindicación de derechos alusivos a la diversidad sexual y al aborto?

– Los católicos seguiremos con nuestro pensamiento, pero uno aprende a vivir en una pluralidad y para eso es necesario un estado laico. Eso no significa contra lo religioso, sino tremendamente respetuoso de las distintas maneras de pensar.  Creo que el papa Francisco también ha hablado de la importancia de un estado laico. Estas reformas que se están haciendo en Chile no es que se quiera imponer algo, se quiere dar garantía de todo, el Estado da garantía de que se expresen los pareceres y los sentimientos de las grandes mayorías.

Estaría a favor de la reforma de educación, ¿cuál sería su postura frente a los abusos sexuales que ha habido en Chile con gente de la Iglesia involucrada…

– Obviamente estaría en contra, no sólo de los abusos sexuales, que no tiene nada que ver con lo que la Iglesia Católica promueve, pero no se quedaría sólo en estar en contra, se iría contra el abuso de poder que hay dentro de la Iglesia Católica y lo que se permite y ampara. A él mismo le tocó muchas veces tener que enfrentarse a estos abusos de poder que hacen intransigentes otros puntos de vista.

¿Lo imagina participando en marchas por la reivindicación de los derechos de las minorías sexuales?

– No quisiera usar la figura de él para decir si apoya o no algo, pero él nos dejó clara la línea de que una cosa es que uno esté de acuerdo con algo y otra que respete el derecho de los demás y a dar la opinión y respetar a un Congreso que decide las cosas de las mayorías y un Estado que respete las decisiones de los demás. Detrás de todos estos movimientos, más allá de que uno pueda estar de acuerdo en la… Usaría la frase de Voltaire, “estoy en completo desacuerdo con tu idea, pero daría mi vida por tu posibilidad de expresarla, dar a conocer tu parecer y hacerlo ley si son mayoría.

¿Está la imagen del padre Hurtado suficientemente relevada en Chile o hay gente a la que no le conviene que eso ocurra?

-Me llamó la atención, cuando volví de África, que casi no se hablaba del padre Hurtado. Creo que, en general en la Iglesia Católica aparecemos, por lo menos en los medios de comunicación, con noticias bastante funestas de abusos sexuales o abusos de poder o frases poco felices que nos hacen estar en la palestra y, en ese sentido, se opaca un poco la figura del padre Hurtado, desaparece porque él es otra cosa. Él nos habla de una Iglesia comprometida, cercana a la gente sencilla, y de justicia social, alegría y libertad. Tal vez esos temas no están presentes hoy, salvo por el Papa. La figura del Papa ha hecho de nuevo muy cercana la imagen de Alberto Hurtado, pero el resto… no se ve mucho eco de la jerarquía católica acerca de las palabras del Papa.  

¿No será porque hay gente a la que no le conviene que su ideología se transmita y que se haga carne en cosas concretas?

– El Evangelio es quemante y si queremos tener una religión sin el Evangelio, basada en una doctrina etérea, puede ser una religión que tranquilice a lo mejor, pero no es el Evangelio. Catolicismo es vivir el Evangelio con pasión, eso lo muestra el padre Hurtado y tal vez Teresita de Los Andes y… el padre Hurtado puede ser incómodo para ciertos sectores.

¿Quiénes son los que se incomodan con su figura?

– Lo definí una vez. En la jerarquía, en la Iglesia todos los que yo llamaría los curas con colleras, que no se identifican con el padre Hurtado porque él nos llama a una Iglesia más sencilla, más metida con los pobres, con los excluidos, una Iglesia que no promueve el infierno y una moral sólo en lo sexual sino que nos llama a la alegría, a la libertad  social fuerte, a ellos incomoda.

“Curas con collera”, ¿siente que en Chile hay muchos?

– Creo que sí, hay ciertos sectores por lo menos.

¿Se ve como una especie de padre Hurtado contemporáneo?

– No, para nada. El padre Hurtado vivió profundamente el Evangelio de una manera única.

Pero algunas personas se lo han dicho…

– Hay ciertos sectores que desean al sacerdote alejado de la contingencia y cuando uno hace algunos comentarios se incomodan.

En su accionar diario, ¿se cuestiona?, ¿opera la autocrítica?

– Uno siempre quisiera ser más consecuente y más jugado (…)

¿Más jugado?

– Sí, porque esto no es una tarea que uno cumple, yo entré a la compañía para ser profundamente feliz, esto no es un sacrificio, soy un privilegiado.

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