Los riesgos que corre al comprar mascotas en lugares no regulados

Además de hacerse parte del horrible sufrimiento que experimenta un animal que ingresó a Chile de manera ilegal, se expone a graves enfermedades que pueden ser letales y hasta a penas de presidio por este delito.

Por Fabiola Romo

“Alto al Tráfico de Animales Silvestres” es la campaña que lanzó la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), para crear conciencia sobre la dura realidad que enfrentan los animales de tráfico. Las crudas estadísticas indican que nueve de cada diez ejemplares mueren en el camino, debido a las malas condiciones en que son transportados y alimentados.

En los últimos cinco años, la PDI ha recuperado más de seis mil animales que fueron ingresados a Chile de manera ilegal. En ese contexto, el llamado es claro: “Hay delitos asociados a esto, por lo cual pedimos que si ven personas que están comercializando o capturando animales nos llamen a la brevedad”, comentó el Subprefecto Richard Oliva, jefe de la  Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medio Ambiente y el Patrimonio Cultural (Bridema) Metropolitana.

En ese contexto, el abogado penalista y académico de la Universidad Santo Tomás, José Luis Pérez, recordó que la ley sanciona con prisión (21 a 60 días) en su grado medio a máximo, con multa de tres a cincuenta unidades tributarias mensuales y con el comiso de las armas o instrumentos de caza o captura, a quienes introduzcan en el territorio nacional de ejemplares vivos de especies exóticas de la fauna silvestre, semen, embriones, huevos para incubar y larvas que puedan perturbar el equilibrio ecológico y la conservación del patrimonio ambiental.

Del mismo modo, el profesor de Derecho Penal de la Universidad San Sebastián, explicó que según lo dispone el artículo 30 de la Ley 19.473 sobre caza, se sancionará a quienes capturen o comercien especies cuya caza esté prohibida. Igualmente, deberán enfrentar la ley quienes comercien indebidamente especies en peligro de extinción, vulnerables, raras o escasamente conocidas y protegidas. Además, si se acredita la existencia de maltrato animal a cualquiera de estas especies, la pena será de 61 días a 3 años de cárcel más multa de 2 a 30 UTM, según el académico del Centro de Derecho Penal y Procesal Penal Comparado Cesare Beccaria de la Universidad Finis Terrae, Emmanuel Bernales.

“Es importante que la comunidad sepa que el tráfico no sólo afecta los animales exóticos sino también a los animales nativos chilenos, como el Loro Choroy que habita el sur de nuestro país, el que es sacado de su hábitat natural para ser comercializado como mascota siendo que es una especie protegida. Esa gente que los comercializa está cometiendo un delito y quienes los compran son cómplices de ello” afirma el subprefecto Oliva de la PDI.

Los riesgos para la salud

Por más tiernos que le parezcan algunos animales, ellos pueden ser un verdadero foco de infecciones, por lo que adquirirlos sin certificación implica serios riesgos para la salud. “Todo animal exótico puede traer algún tipo de garrapata y puede transmitir enfermedades de las que en Chile no hay conocimiento”, advierte la infectóloga de la Clínica Dávila Rossana Benítez.

Según la doctora, los grupos de mayor riesgo son los niños, las personas inmundeprimidas y los ancianos.  Cuando aparecen cuadros de fiebre o dolores musculares se sospecha poco de estas enfermedades. Por lo mismo, la infectóloga espera que se genere conciencia sobre las consecuencias que puede acarrear el tráfico de animales. “La letalidad de la rabia es casi de 100%, enfatizó.

Salmonella, tiña, tuberculosis, psitacosis entre otras enfermedades son a las que se expone al ingresar a un animal sin certificación del Servicio Agrícola y Ganadero a su casa. “Un ejemplo del potencial riesgo  es la salmonella, la cual, se encuentra en los intestinos de muchos animales clínicamente sanos como peces, anfibios, roedores, reptiles y aves. Esta enfermedad pueden causar diarrea y fiebre en los seres humanos”, explicó Antonio Bizama, académico de la Facultad Medicina Veterinaria de la Universidad San Sebastián, quien afirma que la Salmonella puede vivir perfectamente en muebles y alfombras.

El sufrimiento del animal

Al sacar a los animales de su hábitat natural, el estrés que sufren y el desconocimiento de las personas respecto a sus requerimientos ambientales y necesidades fisiológicas suelen generarles graves problemas. “No son raros cuadros de desnutrición o desbalance metabólico asociado a la alimentación, enfermedades asociadas a mala mantención de acuarios y peceras o lo peor, contagio por enfermedades que son comunes en gatos o perros y que por desconocimiento no se tomaron las precauciones debidas, como es el caso del distemper en hurones”, sostuvo el Director Escuela de Medicina Veterinaria Universidad Santo Tomás, Óscar López.

Factores como espacio, temperatura, horas de luz, materiales de construcción, humedad, alimentación, suplementos de vitaminas y minerales, varían según cada especie. “Cualquier omisión en alguna de las variables puede prolongar un estrés adaptativo fisiológico y desencadenar una enfermedad metabólica o carencial potencialmente mortal. Por ejemplo, una iguana un animal de origen centroamericano donde las características medioambientales de su habitat son muy distintas a las nuestras, necesita una humedad de un 70% a 80%, una temperatura de 27º a 32°c disminuyendo a 22°c durante la noche, precisa de un fotoperiodo de 13 horas de luz en primavera-verano y de 11 horas de luz en el otoño-invierno, el terrario debe ser de disposición vertical, de un tamaño adecuado y lo suficientemente amplio”, comentó el doctor Bizama de la Universidad San Sebastián.

 

 

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