Columna de Joel Poblete: "Pasante de moda" y "Máxima precisión", el sexto paso de dos cineastas-guionistas

Por joel poblete

Entre los estrenos de esta semana, figura lo nuevo de dos directores y guionistas que dieron sus primeros pasos fílmicos a fines de los años 90, desarrollando carreras muy diversas entre sí, aunque siendo fieles a sus propios ejes temáticos y estéticos.

Por coincidencia, en ambos casos, se trata de su sexto largometraje. Desde su debut en 1998, la directora y guionista estadounidense Nancy Meyers ha conformado una exitosa trayectoria en la comedia, con títulos como “Lo que ellas quieren” y “Alguien tiene que ceder”.

Generalmente a partir del tradicional tema de la guerra de los sexos, suele abordar las relaciones sentimentales, y siempre logra convocar a algunas de las figuras más experimentadas de Hollywood, como Mel Gibson, Jack Nicholson, Diane Keaton o Meryl Streep, a quienes deja lucirse a sus anchas; su puesta en escena, por lo general bastante simple y convencional, sigue los modelos del cine clásico, y habitualmente tras un comienzo que cautiva, el desarrollo de sus historias se hace cada vez más predecible y reiterativo, aunque de todos modos siempre consigue entretener a una audiencia muy amplia.

Todas esas características se reiteran en su sexto film, “Pasante de moda”, contando esta vez con una atípica pareja conformada por el veterano Robert De Niro y Anne Hathaway, aunque su relación es estrictamente profesional y acá el elemento romántico está en segundo plano.

Acá nuevamente se marcan los contrastes entre hombres y mujeres, pero lo principal son las diferencias generacionales, los matices entre la tradición y la modernidad, y cómo sus personajes se adaptan a las exigencias laborales, así como a los cambios y el paso del tiempo, algo que ya estaba presente en los protagonistas de “Alguien tiene que ceder” y “Enamorándome de mi ex”, así como en el adorable personaje de Eli Wallach en “El descanso”.

El gran De Niro suele estar desaprovechado en su filmografía de los últimos 15 años, en particular en las comedias, y ésta no es la excepción, pero de todos modos se luce en un personaje entrañable y humano, el principal atractivo de esta producción agradable, pero de limitado vuelo.

A su vez, aunque su filmografía ha seguido un curso irregular, el neozelandés Andrew Niccol siempre genera cierta expectativa cinéfila, considerando los logros de su atractiva ópera prima de 1997, “Gattaca”, y los aciertos de su colaboración al año siguiente en el guión de la notable “The Truman Show”, de Weir.

Aunque en 2002 decepcionó mucho con su segundo trabajo, “S1m0ne”, y también en sus dos últimos filmes, “El precio del mañana” (2011) y “La huésped” (2013), hay que reconocer que hace una década volvió a despertar algo de interés con “El señor de la guerra”.

Su nueva incursión en la dirección, “Máxima precisión”, estrenada el año pasado en la competencia oficial del Festival de Venecia, tiene un elemento común con las dos películas que ha filmado con mayores resultados positivos: las tres cuentan en su elenco con Ethan Hawke, quien en esta ocasión encarna a Thomas Egan, un piloto de combate que ahora pasa la mitad del día encerrado en una minúscula cabina de una base militar en las afueras de Las Vegas, donde junto a otros oficiales pilotea drones que a miles de kilómetros de distancia bombardean territorios de Medio Oriente intentando desmantelar células talibanes.

La creciente frustración y sensación de alienación del protagonista, tanto en su cuestionamiento interno a las misiones que debe asumir en lo profesional, como en su vida familiar como esposo y padre de familia, es muy coherente con lo que Niccol ha desarrollado previamente en sus anteriores entregas, así como su cuidada visualidad; la buena actuación de Hawke y la fotografía de Amir Mokri, que captura las luces de Las Vegas, la rutina de la vida suburbana y la frialdad impasible de los recintos militares, acentúan el tono opaco y desencantado de la película, en el que las bromas y el sarcasmo de los oficiales no hacen más que acentuar la deshumanización que refleja esta interesante reflexión sobre la guerra en la actualidad, tan absurda como en todas las épocas.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo