¿Por qué la sociedad chilena está tan violenta?

Homicidios inexplicables, maltrato a los animales, robos y otras actitudes deplorables son pan de cada día. La personalidad antisocial puede llevar a un sujeto a actuar contra toda norma moral. Sin embargo, las conductas atípicas pueden detectarse tempranamente en los niños, quienes pueden aprender a canalizar sus impulsos.

Por Fabiola Romo

Un grupo de jóvenes maltrata a un perro sin ninguna razón, un hombre defiende al animal indefenso y la ira termina con la vida de quien hizo lo que creyó correcto. Las estadísticas sólo hablan de quienes son denunciados por algún delito. Sin embargo, la sociedad parece estar mucho más enferma de lo que imaginamos. En Punta Arenas, un jefe castigó a su empleada arrojándole agua hirviendo por no querer tener sexo con él y hace no mucho, en Viña del Mar, un médico maltrató un perro simplemente porque no lo quería en el ascensor.

Según el psiquiatra de Vidaintegra, Agustín Nuñez, la conducta violenta es un patrón cada vez más frecuente y puede son tres los factores detonantes: biológicos, sicológicos y ambientales. “Desde el punto de vista biológico, el aumento de los niveles de estrés está llevando a que el sistema nervioso tenga menos probabilidad de controlar los impulsos. Además, algunas enfermedades psiquiátricas pueden descontrolar el comportamiento de las personas, especialmente cuando están haciendo un episodio de la enfermedad. Desde el punto de vista social hay una cultura de los medios de darle mayor protagonismo a este tipo de conductas que provocan impacto. Se ha ido dando una desensibilización ante la violencia y el dolor ajeno”, sostiene el médico.

Lamentablemente, los trastornos de la personalidad siguen siendo un capítulo gris dentro de la siquiatría, porque definir criterios para ello es una tarea compleja y subjetiva. Se han intentado validad a través de estudios rasgos de la personalidades que estarían definiéndose como anormales. Para una persona común y corriente es difícil detectar a los sujetos con personalidades antisociales, sobre todo a los que no son agresivos. “Una persona puede ser antisocial sin llegar a ser extremadamente violenta, pero hay otras donde está latente la capacidad de llegar a terminar con la vida de otro ser humano”, afirma el doctor Nuñez.

El desarrollo de la personalidad antisocial

La agresividad existe en todas las personas, pero gracias a la educación que recibimos es posible canalizarla, en el deporte o la creación, por ejemplo. Sin embargo, esta emoción puede quedar atrapada en la inmadurez de ciertas personas que no han tenido modelos positivos. “Esto afecta al desarrollo cerebral. El área frontal del cerebro en las personas más limitadas en el manejo de adaptación se ven limitadas en la toma de decisiones. Hay una falta de desarrollo por una mala educación y malos modelos”, explica el sicólogo de Vidaintegra Fernando Marchant.

Las personas con este trastorno traen una historia conductual anterior a los 15 años, según el profesional. Es decir, ya en la adolescencia no se adaptaban a la autoridad, desafiaban a los padres o a los profesores, les costaba seguir normas y gozaban con hacer sufrir a los demás o a los animales. “Pasados los 15 años pasa a haber un trastorno de personalidad antisocial donde hay ausencia de remordimiento. Las personas que tienen este perfil necesitan ayuda psiquiátrica y sicológica, para ayudar a regular el control de los impulsos. Sin embargo, estas personas no buscan tratamiento, porque no se sienten responsables de lo que hacen”, dice Marchant.

Mientras más temprano se enciendan las alertas, mejor el pronóstico. El llamado a los padres es estar atentos, también al consumo de alcohol y de drogas. “Bajo los efectos de esos elementos el impulso cerebral aflora con mayor intensidad, Muchos de los delitos tienen presentes estos factores”, comenta el sicólogo de Vidaintegra.

La tarea de formar corresponde a los padres, pero muchas veces los profesores ayudan. En los colegios Pumahue y Manquecura, por ejemplo, desarrollaron un “Programa de Habilidades para la vida”, que busca preparar a los niños gradualmente, partiendo en edades tempranas, mediante conocimientos y aptitudes. “El objetivo es desarrollar un comportamiento positivo y adaptable que les permita enfrentar exitosamente las exigencias de la vida diaria y los desafíos del mañana”, cuenta el gerente de desarrollos educacionales de la red, Víctor Barahona.

Igualmente, a través del “Programa de Habilidades críticas para la autogestión en la edad escolar”, los más pequeños trabajan la resiliencia y la tolerancia la frustración. Luego, el “Programa de Convivencia escolar” encauza las habilidades sociales, emocionales y éticas, explica Barahona.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo