Columna de Beatriz Sánchez: El problema de fondo

Parte de la atención de esta semana ha estado sobre la posible acusación constitucional en contra de la ministra de Salud. Hay un problema latente en la atención de salud de los chilenos. Eso está claro. Y este ministerio no ha logrado superar esos problemas, eso también está claro.

Pero vamos al problema de fondo. ¿Puede ser culpa de esta ministra el problema del acceso a la salud hoy? La respuesta es NO. ¿Puede algún otro ministro de Salud de los últimos tres, cuatro o cinco gobiernos ser el responsable de todos los problemas de salud? Tampoco.

Sí podemos concordar en que hay ministros que pueden ser mejores que otros. Hay algunos que son buenos gestores, otros que son más histriónicos, otros mejores políticos… en fin, pero un ministro de Estado no mejorará el acceso de los chilenos a la salud. Y el tema es una deuda pendiente y dolorosa. Es un derecho.

El estado de la salud de hoy no es casualidad. Se le clasificó, como tantas otras cosas, como un mercado donde se transa, no como un derecho. Ese es un problema de fondo.
Solamente así es posible que el acceso a la salud tenga directamente que ver con los recursos que tengo. Y que cada año esos recursos deban ser más. Así se entiende que los que tienen más dinero estén en isapres y se atiendan en clínicas, mientras que la gran mayoría de los chilenos, que ganan bajos sueldos, están en Fonasa y se atiendan en hospitales.

Bajo esta misma lógica se entiende que se empuje a los sueldos altos a no entrar a Fonasa (la cobertura va disminuyendo si se está en un mayor tramo salarial) y a obligarlos a una isapre privada, para que Fonasa que es del Estado deba quedarse sólo con los que no alcanzan a pagar, además de todos los que las isapres NO reciben: adultos mayores y enfermos crónicos. O sea, los privados se quedan con los que pagan y no se enferman y el Estado debe responder por los que no pueden pagar y se enferman más. Ese es un tema de fondo.

¿Cómo entender la lógica con la que se opera hoy? ¿Cómo es posible que ante la falta de atención se recurra a los privados, pero el Estado cancele a las clínicas el costo real de una cama de hospitalización y a los hospitales públicos un tercio del valor real? ¿No es eso dispararse en los pies? Ese es un tema de fondo.

Hoy el Estado coloca en salud menos de la mitad de los recursos por habitante que coloca la media de un país de la Ocde. Ese es un problema de fondo.

¿Por qué hoy el trato con los médicos es tan asimétrico para el Estado? ¿Cómo es que se dejó que proliferaran las sociedades médicas que han ido encareciendo el sistema sin tope? ¿Y por qué se dejó por tantos años que fueran los mismos médicos los que decidieran la preparación de especialistas en sus áreas? Así entendemos por qué hoy casi no hay oftalmólogos. Ese es un tema de fondo.

Ya sabemos que los medicamentos que hoy venden las cadenas de farmacias, donde compramos la gran mayoría de lo que consumimos, inflan sus precios porque en toda la cadena de distribución están ávidos por “sacar una tajada”. ¿Por qué dejamos año tras año que se mantenga este descarado negocio con algo tan importante como nuestra salud? Ese es un tema de fondo.

Hoy se pelea por hospitales y está bien, porque la salud, yo estoy convencida, no es un negocio, es un derecho. ¿Pero sacamos algo teniendo hospitales que no podrán ser ocupados por personal porque faltan médicos y enfermeras en el país? Y si eso pasa en Santiago, ¿qué pasará en regiones? Ese es un tema de fondo.

Hoy a los chilenos de menos recursos se les trata en forma indigna. Horas en salas de espera de consultorios y hospitales. Exámenes y especialistas que pueden demorar años cuando no hay urgencia, pero para un enfermo su dolencia siempre será una urgencia. Meses, sino años, para una operación. Familias empobrecidas por el alto costo de los medicamentos.

Podemos convencernos que con una acusación constitucional hacemos un aporte a solucionar el problema. Ojalá fuera tan sencillo. Ojalá fuera sólo gestión. Ojalá fuera sólo la ineficiencia de un funcionario que se puede cambiar y se cambia el fondo, pero no es así.

Es momento de atreverse, es momento de abordar el problema de fondo.

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