Columna de Hugo Tagle: ¡Apague el celular! (y de paso, la tele...)

Por P. Hugo Tagle

El papa Francisco lamentó hace unos días la imagen de las familias que no se sientan a la mesa juntas, o que cuando lo hacen no hablan, ven la tele o se distraen con el celular. Esa es “una familia poco familiar”, afirmó.

Y lamentablemente se ve más de lo deseable. Debemos crecer en “convivialidad” (calidad de la convivencia) como lo dijo él. La “cultura de la mesa del comedor”, como la podríamos llamar, “es el termómetro seguro para medir la salud de las relaciones”, señaló.

Cuando hay algo que en una familia no funciona, esto se ve reflejado enseguida cuando se sientan a comer. Los comensales, en vez de conversar, preguntar por lo que han hecho durante el día, están pegados a la tablet o al celular. La familia no se escucha entre ella y por tanto “no es una familia, es una pensión”.

El símbolo más evidente y elocuente de “hacer familia” es ella reunida en torno a la mesa, donde se comparte no sólo la comida, sino también los afectos, los acontecimientos alegres y también los tristes. La mesa del comedor es el lugar donde aprendemos a relacionarnos con los demás, a crecer en espíritu tolerante, acogedor, democrático.

Aprendemos a escuchar, a hablar uno después del otro, a cedernos la palabra. Aprendemos buenos modales, a comer lento, a no atarantarnos. A reflexionar. Todas éstas son virtudes que se encuentran en la base de una convivencia civilizada.

El papa Francisco recuerda a los cristianos que deben tener “una especial vocación hacia la convivialidad”, al buen trato. Recordó que “Jesús no desdeñaba comer con sus amigos”.

Pero, así como nos sentamos a la mesa para compartir, también debemos unir nuestras manos para rezar juntos. Familia que reza unida, permanece unida. Cualquiera sea su credo, participe de oraciones comunitarias con su familia. Vayan juntos al templo, capilla o iglesia. Hace muy bien. Buena parte de los problemas familiares se solucionarían si se dejara entrar a Dios en los hogares chilenos.

Compartir en familia es también “compartirse” con los demás. La generosidad de las personas se alimenta en una familia generosa. El papa Francisco invitó a un “año de la misericordia”. “Que cada familia, participando en la Eucaristía, se abra al amor de Dios y del prójimo, especialmente para con quienes carecen de pan y de afecto y que el próximo Jubileo de la Misericordia nos haga ver la belleza del compartir” nos dice.

Cuando se habla de educación de calidad, ésta comienza en la casa, en la mesa del comedor. Puede ser la mejor educación y, además, es gratis.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

 

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